miércoles, 28 de agosto de 2013

2.1. LA REVOLUCIÓN LIBERAL Y LA INCORPORACIÓN DEL ECUADOR AL CAPITALISMO

La incorporación del Ecuador al mercado mundial fue relativamente tardía y se da precisamente en los momentos en que se consolidaba el capitalismo monopolista. EEUU, se convirtió en exportador de capitales hacia la periferia; gracias a esos capitales se hizo posible la construcción de obras como el ferrocarril Guayaquil – Quito; además “…  a partir de 1860 es patente un franco proceso de consolidación del Estado Nacional, el mismo que se definió con la Revolución Liberal de 1895. La burguesía exportadora logró así articular un modelo económico-político, que viabilizó su función de intermediario con el capitalismo mundial… ”21

El acta del pronunciamiento de 1895, estaba firmada por los más prominentes comerciantes guayaquileños, tanto importadores como exportadores; “… desde el comienzo entonces quedó definido, quiénes iban a conducir realmente la revolución liberal y cuáles debían ser sus límites… ”22 ya por esta época se habían instalado algunas pequeñas industrias en la costa, invirtiendo los excedentes generados y haber buscado la realización de una reproducción ampliada de capitales; “… los ingenios azucareros surgen en este proceso sobre la base de la transformación de los artesanales trapiches del pasado y se configuran muy pronto en uno de los principales canales de acumulación que tenía la burguesía en ese momento… ”23. La fijación de salarios para los trabajadores en las plantaciones de la costa, la “modernización” de los medios de producción y la configuración de empresas capitalistas, están marcando la aplicación de la “vía junker” de incorporación al sistema capitalista mundial, en forma periférica, subordinada y complementaria, respecto a la metrópoli, todo ello en coexistencia con formas precapitalistas de producción, de manera fundamental en la costa, en tanto que en la sierra lo predominante son las formas precapitalistas.

La abolición del concertaje y otras medidas implantadas por la revolución liberal, permitirá liberar mano de obra que se verá atraída por los salarios que se comienzan a pagar en la costa y en alguna medida posibilitará la movilización de grupos poblacionales de la sierra a la costa, sentándose las bases para el ulterior crecimiento de las ciudades del litoral.

Obviamente que la burguesía en el poder con el triunfo del liberalismo, entró en el camino de las reformas que “...Tuvieron que ver casi exclusivamente con los niveles superestructurales, se circunscribieron al campo de las conquistas políticas, sin tocar prácticamente la estructura económica. La realidad agraria no fue afectada sustancialmente, las medidas adoptadas tuvieron que ver más con un sentimiento “humanitario” que buscaba eliminar los abusos por medio de las leyes, antes que con un cambio definitivo de la tenencia de la tierra… Las reformas introducidas en la estructura ideológica, coadyuvaron al surgimiento y consolidación de los estratos medios de las urbes…  La “revolución” estuvo muy lejos de alcanzar los fines que propugnaron algunos ideólogos de concepciones radicales: JOSÉ PERALTA, EL MÁS VALIOSO E INCANSABLE LUCHADOR, INDUDABLEMENTE… ” 24 (Lo destacado es mío).

En este plano la burguesía entró de lleno a la lucha ideológica, su programa fue el anticlericalismo y el laicismo, de esta forma se golpeaba el baluarte y el centro de la dominación ideológica terrateniente, alentando todavía más las ideas acordes a los intereses de la burguesía como la separación de la Iglesia y el Estado, la democracia constitucional, las libertades políticas, etc. En tales circunstancias el proceso de acumulación de capital en un país como el nuestro tuvo especiales características:  Mientras en la costa se operaba una creciente implantación de las relaciones capitalistas, en coexistencia en formas precapitalistas mediante la actividad de la agroexportación de productos primarios, en condición de abierta dependencia, subordinada y complementaria, pero sin embargo, con un creciente volumen de exportaciones e ingresos económicos para los sectores agroexportadores, que acumularan riquezas y los volcaran a los bancos y la apertura de algunas industrias, buscando la reproducción ampliada de capital; en la sierra continuarán las formas precapitalistas de producción; es más, la actividad manufacturera que todavía sobrevive al auge textil obrajero de la colonia, perderá gradualmente el reducido mercado interno que conservaba por la importación de manufacturas que tendrá lugar en la costa; la economía serrana en su conjunto y en particular el sistema de hacienda, constituía un estorbo para el proceso de acumulación de la economía agroexportadora de la costa, estas haciendas se irán ampliando aún más en su extensión, merced a la expulsión de la población campesina, de tal forma que “el problema campesino” es transferido fundamentalmente al Estado.

Por otro lado, el despojo de las tierras del clero que eran entregadas a los administradores, generalmente partidarios del gobierno, propició un cambio en su estructura productiva, iniciando un perceptible proceso de transición a formas semicapitalistas en la sierra, y en las ciudades del centro y norte serrano surgieron incipientes industrias destinadas a producir para el consumo interno y en franca desventaja frente a la costa. Estas características no difieren mayormente por las delineadas en el conocido texto de Marx”…  la expoliación de los bienes eclesiásticos, la enajenación fraudulenta de las tierras fiscales, el robo de la propiedad comunal, la transformación usurpatoria practicada con el terrorismo más despiadado de la propiedad feudal y clánica en propiedad privada moderna, fueron otros tantos métodos idílicos de la acumulación originaria. Esos métodos conquistaron el campo para la agricultura capitalista, incorporaron el suelo al capitalismo y crearon para la industria urbana la necesaria oferta de un proletariado enteramente libre… ”25

Las características de la formación económico-social durante las primeras décadas de este siglo, presenta una variedad de relaciones de producción, una “hibridez”, siendo evidente el progresivo desarrollo de formas capitalistas de producción sin descartar la presencia de formas precapitalistas.

A partir de la revolución liberal, surgen los primeros millonarios en el Ecuador, quienes lograrán introducirse en el gobierno liberal y una vez instalados allí, iniciarán una “depuración” de las filas del liberalismo, de los elementos más radicales, cuyo epílogo trágico se da en 1912 con el “crimen de El Ejido”. En las circunstancias descritas, para el imperialismo, era absolutamente necesario que se diera el triunfo del liberalismo, era “una necesidad histórica”, toda vez que requería de mercados para su producción industrial, así como crear una estructura estatal, capaz de garantizar las inversiones de sus capitales. Para ese tiempo ya se encuentran instaladas en el país la “English Zaruma Gold Mining”, a esta le sucedió la “Zaruma Gold Mining Co. Ltda.”, luego vendrían la “S. Person and Son”, la “South American Development Co.”, dedicadas a la explotación de las minas de oro. La “The Guayaquil and Quito Railway Company of Ecuador”; la Ecuadorian Corporation Ltd.”. En 1914 se instalará la “Ancon Oil Campany of Ecuador”, y muchas otras. “… la revolución liberal, fue todo lo que pudo ser: Creación y consolidación de las bases políticas e ideológicas necesarias para el desarrollo del capitalismo ecuatoriano en el marco de la progresiva expansión del capital monopolista internacional… ”26

La falta de coherencia y estructuración de la burguesía ecuatoriana en aquellos momentos determinó una ruptura entre quienes participaron en la revolución de 1895. Las pugnas y “depuraciones” provocará enfrentamientos entre las dos alas del liberalismo que se formaron; unos exigiendo el cumplimiento de las reformas sociales, otros interesados en la consolidación del régimen y la apertura al capitalismo internacional; en esta fase irrumpe el pensamiento de José Peralta quien vaticina “…  el liberalismo quedará en deuda con las generaciones venideras si no se soluciona la situación del indio…  estacionarse o retroceder en el camino de la revolución, es obrar contra ella, aniquilarla y burlar las esperanzas de los pueblos… ”27

La burguesía comercial es quien lleva adelante el proceso luego de 1912, siendo su principal preocupación, lograr mejores condiciones para su actividad cerrándose así toda posibilidad de un proceso de industrialización en el País, sin propiciar mayormente la diversificación de nuestra economía, definida ya hasta ese entonces como de “desarrollo hacia afuera”. Los gobiernos que vendrán después, durante el periodo plutocrático 1912-1925, no significa otra cosa que la consolidación del orden liberal burgués y la decadencia de la Revolución. Esta burguesía volcada a la actividad agroexportadora y financiera, encontró los canales más propicios para acumular y obtener ganancias extraordinarias, a través de los bancos que emitían papel moneda sin el respectivo respaldo monetario y convirtiendo al Estado en uno de sus principales deudores, trasladando en última instancia el peso de la inflación y las funestas consecuencias de la devaluación monetaria, sobre las espaldas del pueblo que, liderado por un naciente movimiento obrero, recibirá su “baño de sangre” el 15 de Noviembre de 1922.

La crisis generada por aquellos años, no era sino “reflejo” de la crisis general del sistema, que provocó además el descenso en los volúmenes de exportación, fundamentalmente del cacao, así como la caída de los precios. En efecto en diciembre de 1920 se inicia la depresión: El quintal de cacao, que en marzo de ese año se cotizó a 26.76 dólares, bajó a 12.00 dólares en diciembre; en 1921 descenderá a 5.75 dólares por quintal. Los ingresos económicos que solventaban el presupuesto nacional descendieron violentamente: De “… 20’220.000 dólares en 1920 se redujeron a 9’360.000 dólares en 1921; a 10.600.000 en 1922 y a 7.580.000 en 1923”28. La situación se puso más conflictiva aún al descender la demanda de cacao, debido a que otros países como Brasil, Costa de Oro en África y otros, tuvieron un notable aumento en su producción, que les permitió competir en mejores condiciones en el comercio internacional; ello fue agravado con las plagas de la “monilla” y la “escoba bruja” que diezmó grandes plantaciones cacaoteras en la costa ecuatoriana. Los volúmenes de exportación son elocuentes”…  En 1916 – 1917 se exportó 1’079.252 y 1’008.767 quintales respectivamente; en 1923 bajo a 642.694; en 1924 a 663.159 y en 1929 a 356.212 quintales… ”29; con los precios en descenso, es fácil colegir la situación generada.

Ecuador, que había iniciado su transición al capitalismo por la agroexportación, es decir productor de bienes primarios orientados al mercado exterior, estableció la monoproducción, el monocultivo en abierta situación de dependencia. Un colapso de esta naturaleza resultó fatal, no sólo para el Ecuador sino para todos aquellos países con esta característica. Consiguientemente, esto trajo consigo el deterioro del sistema político sustentado sobre esa base. Las medidas que se adoptaron para “amortiguar” esta crisis pretendían traspasar los efectos a los sectores populares, que reaccionaron como ya se expuso y fueron masacrados.

Merece destacar que, si bien la burguesía costeña había logrado afirmarse en el poder, sin embargo no introdujo reformas radicales en la estructura económica y dejó intocado el latifundio; únicamente los bienes eclesiásticos fueron afectados, “… el Clero quedó al margen de esta entidad social en formación, porque su estirpe colonial le impidió marchar al ritmo de la naciente burguesía de Guayaquil. De suerte que la iglesia se redujo a la condición de institución terrateniente de la sierra… ”30. Se mencionó el carácter anticlerical de la Revolución Liberal, pero ello no quiere decir que eran ateos o materialistas, sino que utilizaban el “anticlericalismo” como arma en la lucha ideológica de la burguesía contra los latifundistas; al no haber liquidado el poder de los latifundistas, la burguesía tuvo que pactar finalmente con los terratenientes pues “…  si la burguesía liberal encontró finalmente a Dios, no había motivo para que la aristocracia conservadora, no hiciera las paces con el Diablo… ”31

Como se afirmó, la crisis de estos años trajo efectos múltiples y entre los afectados se encontraban también los inversionistas extranjeros y de manera especial los capitales norteamericanos, que exigían la debida protección de “sus intereses”, lo que en efecto se dará. La “Revolución Juliana” de 1925 representa la emergencia de la pequeña burguesía, que se había robustecido ostensiblemente bajo las reformas alfaristas, especialmente en la estructura ideológica; en esta oportunidad “la joven oficialidad”, abanderándose de las aspiraciones de la pequeña burguesía, ofreció combatir el predominio de la “tiranía bancaria”, efectivamente hizo aquello, pero no intentó acabar con dichos sectores y a la postre tal como sucedió en 1912, terminó por pactar con los adversarios, permitiendo tanto a la burguesía costeña, como a los latifundistas serranos, recuperar posiciones; obviamente que los “intereses norteamericanos”, actuarán veladamente en esta coyuntura.

Estando de presidente Isidro Ayora, va a tener lugar esta “convergencia” y de manera muy “oportuna” arribará al país la Comisión KEMMERER, dirigido por el Prof. Edwin Kemmerer “perito en organización bancaria” quien “…  vino con otros técnicos que lo eran en materia de monedas, de organización aduanera, en asuntos ferrocarrileros, en servicios públicos y administrativos, en técnica hacendaria y fiscal, etc.… ”32.

Es decir justo lo que necesitaba el Ecuador en tan álgidos momentos y “coincidiendo” con la implementación de la política del “Buen Vecino” que EEUU, ponía en práctica una vez que había resultado el triunfador absoluto de la I Guerra mundial. Estos técnicos “… magníficamente remunerados en 70.000 dólares, la comisión trabajó una serie de leyes: Ley de Bancos, Ley de Monedas, Ley Orgánica de Hacienda, Ley Orgánica de Aduanas…  Desde luego, muchas cosas resultaron mal estructuradas o aplicadas; las informaciones que tuvo a su alcance la misión indujeron al error y un técnico extranjero, difícilmente entiende la realidad nacional… la comisión aconsejó y estableció importantes entidades administrativas, SERVIDAS POR TÉCNICOS NORTEAMERICANOS: El Banco Central, Superintendencia de Bancos, Contraloría General de la Nación, Dirección de Aduanas, Dirección del Tesoro, de Suministros, de Ingresos, de Presupuesto, de Obras Públicas, de Estancos, etc.… ”33 (Lo destacado es mío).

Corroborando lo que anteriormente se dijo sobre la “convergencia” de los diferentes sectores en pugna, “…  a su debido tiempo, el directorio del Banco Central del Ecuador, nombró por unanimidad, presidente del directorio al Señor Don Neptalí Bonifáz (latifundista serrano) y vicepresidente al Señor Clemente Ponce (representante de la burguesía costeña). El señor Alberto Bustamante fue elegido Gerente del Banco y el señor Don C.B. SCHWLLST (norteamericano) fue reconocido como asesor…” 34 (lo de entre paréntesis, es mío). En tales circunstancias, a más de haberse restablecido la “armonía” entre las fuerzas en pugna al interior del país, el control norteamericano sobre nuestra economía, se asegurará de tener en sus manos los organismos de dirección bancaria, monetaria, aduanera y otros; es decir la dominación económica adquirió visos de “legalidad” ahondándose de esta forma la dependencia de nuestro país al capital extranjero que cada vez tenía mas injerencia sobre los asuntos internos.

Se ha sostenido que muchas de las acciones desarrolladas por esta misión Kemmerer, resultaron “positivas”, ello es así en la medida que limitó ostensiblemente los privilegios de la “tiranía Bancaria” de los financistas costeños, que utilizaban los bancos y al propio Estado como fuentes de enriquecimiento; sin embargo, ello respondía a la correlación de fuerzas existentes en la coyuntura descrita y es más, estaba dentro de los que a los EEUU, le convenía al promocionar, su nueva política para los países de América Latina; como consecuencia tenemos la afirmación de nuestra dependencia a la metrópoli del Norte.

En este contexto es donde se despertará en lo más lucido y avanzado de nuestra intelectualidad, inquietantes advertencias y enérgicas denuncias; muchos de estos pensadores rebasarán los marcos de la ideología liberal y se iniciará de esta forma la organización del movimiento obrero ecuatoriano. A ello contribuyó también el triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917 y la consiguiente difusión que de sus ideas  se realizará a nivel mundial. Luego de la experiencia de 1922, se llega a 1926, año en que se funda el partido Socialista Ecuatoriano, que años más tarde se transformará en el Partido Comunista del Ecuador -PCE-.

La afirmación de que elementos liberales abandonaban su “ideología” para abrazar las ideas socialistas, la posición del proletariado, se pone de manifiesto al revisar el programa y la declaración que aprueba la asamblea liberal reunida en 1923, que a pesar de ser “una declaración”, sin embargo permite establecer la existencia de una clara orientación progresista, que rebasa los moldes tradicionales y que incluso algunos han creído ver “adopciones socialistas” en los puntos aprobados; así se declaraba por ejemplo: Guerra al caudillismo, militarismo y al imperialismo que crean gobiernos de fuerzas y opresión contrarios a la dignidad humana; expedición de leyes que reglamenten el trabajo, especialmente de mujeres y niños, evitando las enfermedades para ellos en fábricas, talleres y minas; legislar sobre huelgas, paros, tribunales de conciliación, brindar habitaciones baratas e higiénicas a quienes requieren y legislar sobre el inquilinato; seguro a los obreros; médicos para la ciudad y el campo, legislar sobre utilidades a que tienen derecho los trabajadores, reconocimiento de los hijos ilegítimos y beneficio de herencia, legislar  derechos al hombre como a la mujer; liquidar el latifundio e iniciar la reforma agraria, intervención del Estado en la regulación de precio de víveres, etc. (Ver anexo Nº. 2)

El haber destacado este hecho, se justifica plenamente “…  mucho se ha ensalzado el programa expedido por la Asamblea liberal reunida en Quito en 1923, por haber, merced a la influencia de las ideas socialistas y a la lucha de los sectores más avanzados de nuestro pueblo, incluido principios progresistas de justicia social y haber propugnado la Reforma Agraria. PERO POCO SE HA DICHO SOBRE LA HISTORIA DE ESE PROGRAMA. La verdad es que esa asamblea no hizo otra cosa que aprobar sin enmiendas de ninguna clase, el proyecto que vino desde Cuenca, suscrito por decenas de firmas de liberales de esa ciudad PRESIDIDOS POR LA DE (José) PERALTA, que es el que dirige su elaboración y lo redacta… ”35 (Lo destacado es mío).

La “revolución Juliana” se inscribe en este contexto, Peralta es un ferviente luchador junto a los sectores que reclaman un verdadero cambio político, social, económico, pero que verán frustradas sus aspiraciones, debido a la coyuntura que se dio, la misma que ha sido expuesta. 

La debilidad y la falta de experiencia de quienes lideraron la “revolución Juliana” les llevará a tranzar con la oposición y se dará la “convergencia”, ante lo cual muchos no estaban de acuerdo y lanzarán furibundas críticas, José Peralta es uno de ellos y en la Presidencia de Isidro Ayora -1926- será desterrado. Es en Panamá en 1927 en donde escribirá “LA ESCLAVITUD EN AMÉRICA LATINA”, en donde muestra su posición antiimperialista, como ningún liberal de aquella época, denunciando la penetración imperialista en el Ecuador y en América Latina, con asombrosa claridad y radicalidad, anunciando lo que luego será, objetivo fundamental en la lucha popular.

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21 - Ibidem. Pag.30
22  - ESTRELLA, Veintimilla Pablo. Op. Cit. Pag. 218
23  - GUERRERO, Rafael. “Los Ingenios en el Desarrollo del Capitalismo en el Ecuador 1900-1654”. Ponencia al segundo encuentro de Historia y realidad económica y social del Ecuador. Memorias Tomo I.IDIS. U. Cuenca 1978.pag.527
24 - ESTRELLA, Veintimilla Pablo. Op. Cit. Pág. 223
25 - Citado por Agustín Cueva en “El Desarrollo del Capitalismo en América Latina” Op. Cit. Pag.69
26 - MOREANO, Alejandro. “Capitalismo y Lucha de Clases en la primera Mitad del Siglo XX”, inserto en “Ecuador: pasado y presente” Fac. CC. Económicas U. Central Quito 1976, pág. 140
27  - Citado por Oswaldo Albornoz en “Semblanza de José Peralta”. Edit. Rumiñahui, Quito 1960. Pág. 16-31
28 - CUEVA, Agustín. “El Proceso de Dominación Política en Ecuador” Op. Cit. Pag.17
29 - ESTRELLA, Veintimilla Pablo. Op. Cit. Pag.235.
30 - CUEVA, Agustín. “El Proceso de Dominación Política en Ecuador” Op. Cit. Pag.10
31 - MOREANO, Alejandro. Op. Cit. Pag.139
32 - VILLAVICENCIO, Augusto. “Historia del Ecuador: La República” 2da. Edic. Imp. Nueva Luz, Guayaquil 1977, pag.287
33 - Ibidem. Op. Cit. Pág. 287-288
34 -  CARBO, Luis Alberto. Op. Cit. Pág. 128
35-  ALBORNOZ, Oswaldo. Op. Cit. Pág. 33-34


martes, 27 de agosto de 2013

3. EL PENSAMIENTO SOCIAL ECUATORIANO

3 EL PENSAMIENTO SOCIAL ECUATORIANO

Hablar del Pensamiento Social Ecuatoriano y su desarrollo a lo largo de nuestra Historia, significa necesariamente adoptar ciertos criterios de periodización, de etapas a lo largo de las cuales ha surgido. El pensamiento de los hombres refleja la realidad dentro de la cual se desenvuelven y se encuentran inmersos, la estructura o fases de un sistema, en una sociedad determinada. Para su estudio, no hay que descuidar la naturaleza del discurso, de las ideas vertidas, de sus formas de relacionarse con otras y fundamentalmente el interés político que lleva implícito.

Todo pensamiento es el reflejo de cómo una determinada clase social o determinados grupos interpretan el momento histórico en el cual viven, así como los intereses que los animan, es por ello que partimos de la periodización histórica existente y aceptada en nuestro país, puntualizando eso si que el pensamiento de los hombres siempre aflora en una multiplicidad de formas, lo cual hace aún más interesante este estudio.

Indicios del quehacer cultural anterior a la conquista española, realmente existe muy poco en nuestro País, salvo ciertas expresiones netamente indígenas que pese a la feroz dominación a la que fue sometida la población nativa, nos ha llegado más por tradiciones que por pruebas y documentos. Así tenemos aquella célebre expresión indígena que fuera pronunciada a raíz de la muerte de Inca Atahualpa “CHAUPI PUNCHAPI TUTAYACA” – ANOCHECIÓ EN LA MITAD DEL DIA… ! – magistral síntesis de un hecho que provocó el sepultamiento de toda una cultura y la imposición de una nueva en estas tierras, pero en decadencia en Europa. Igualmente se conserva una poesía de origen Quichua y que, según se dice, fue pronunciada por el Cacique de Alangasí, la misma que constituye una elegía a la muerte de Atahualpa:

 “…  Imachinata           Y por qué no he de sentir     
 Mana llaquisha           Y por qué no he de llorar
 Ñuca llactapi               Si solamente extranjeros
 Shucta ricushpa          En mi tierra habitan ya… … ”36

Es evidente que el espíritu de la composición aparece como auténticamente Quichua, no así su traducción y sentido poético que se nos presenta profundamente influenciada por el Castellano. Sin embargo, la expresión aborigen ante un hecho real y de tanta trascendencia, no puede ser desmerecida y la significación de dichas expresiones, encierran un profundo contenido, por donde se lo analice, expresando el desconsuelo, la frustración e impotencia ante la brutal dominación a la que se verán sometidos.

Durante el llamado periodo colonial, se ha dicho que la “civilización” penetró con los frailes y no con los directos conquistadores -guerreros- y esto era obvio pues, estos guerreros, salvo poquísimas excepciones, eran gente sin ninguna preparación, analfabetos, delincuentes indultados, vagabundos, hijodalgos, gente sin arte ni oficio; entre las excepciones, tenemos a Cieza de León que escribió un libro titulado “Crónica del Perú”, así mismo La Gasca, Cabello de Balboa, entre otros. Entonces fueron los frailes, los clérigos, los hombres más ilustrados, los cuales se caracterizaban por su fanática religiosidad; así llegaron las congregaciones religiosas: Los Franciscanos, los Mercedarios, los Dominicos, los Jesuitas, que se consideraban los “soldados de Cristo” y otras que cumplirán un papel preponderante en la dominación ideológica y cultural, que cortó en seco toda manifestación de un desarrollo cultural autóctono, suplantándolo por una cultura en donde el sentimiento religioso y fatalista será la característica de los poetas, escritores, pintores, escultores del periodo colonial; así tenemos la figura de Fray Gaspar de Villarroel, Jacinto de Evia, Caspicara, Miguel de Santiago, Pampite, etc.

Hecho de trascendental importancia durante el periodo colonial, constituye la llegada de los académicos franceses, Luis Godin, Pedro Bouguer y Carlos María de La Condamine quienes ejercerán una profunda influencia y de la cual se nutrirá fundamentalmente Pedro Vicente Maldonado, geógrafo ecuatoriano que asombró al mundo con sus conocimientos. Igualmente surge la figura del Padre Juan de Velasco que escribió su famosa “Historia del Reino de Quito”, obra que pese a todas las limitaciones que se la pueda atribuir, constituye un documento importantísimo que rescata una serie de hechos que no habrían sido conocidos a no ser por ella.

La aparición del P. Juan Bautista Aguirre, también es un hecho destacado, gran filósofo, teólogo y pensador que ejercerá una gran influencia, al punto de que Eugenio Espejo llegará a considerarse y se declarara discípulo del P. Juan Bautista Aguirre. Indiscutiblemente que el pensamiento de Eugenio Espejo constituye un capítulo especial que merece ser estudiado con detenimiento y a profundidad, su obras son muy numerosas: “El Nuevo Luciano”; “Primicias de la Cultura de Quito”; “Marco Porcio Catón”; “La Ciencia Blancardina”, son entre otras el reflejo de su gran capacidad y valía. Su posición rebelde y científicamente fundamentada, lo han colocado entre uno de los primeros y principales en su género, no sólo a nivel del Ecuador, sino de América Latina; su vocación libertaria, su anhelo en la superación y engrandecimiento de su patria fue el sello característico de sus obras. “… un día resucitará la Patria” decía Espejo; pero los que fomentarán su aliento y los que tratarán de mantenerla con vida, sin duda no serán los que habiendo pasado las tres partes de sus años en pequeñeces, no están para aplicar sus facultades a estudios desconocidos y prolijos: serán esos muchos que hoy frecuentan las Escuelas con empeño y estudiosidad… ”37

En una sociedad fanatizada al extremo por una embrutecedora religión, que haya surgido un pensamiento de la talla de Espejo es altamente indicativo del esfuerzo que significó llegar a ese nivel, a ese logro que lo ubica como uno de los más importantes precursores de la independencia no solo del Ecuador sino de América Latina.

La influencia de su pensamiento abarcara toda una época; prueba de lo que se afirma constituye, a no dudarlo, la figura de José Mejía Lequerica, célebre por su intervención en las Cortes de Cádiz; allí tenemos también la figura de los próceres de la independencia: Juan Pío Montúfar, Quiroga, Morales en Quito; José Joaquín de Olmedo en Guayaquil, autor que también constituye un capítulo especial, dentro de nuestra Historia.

Por esta época ya es latente el surgimiento de ideas liberales, reflejo de ello es el pensamiento de Vicente Rocafuerte, autor de obras que suman 16 volúmenes en total; entre otras merecen citarse: “Ideas necesarias a todo el pueblo independiente que quiera ser libre”; “Bosquejo ligerísimo de la Revolución de México”; “Ensayo sobre tolerancia Religiosa”; “Ensayo sobre Cárceles”; etc. Así afirmara: “… he dirigido mi atención y mis estudios a los derechos del hombre, a la soberanía del pueblo y a los límites de la autoridad temporal y espiritual; a los deberes de los gobernantes y a las cuestiones que interesan a los ciudadanos… ”38, frases en donde claramente se puede apreciar la orientación liberal de su pensamiento, la aspiración de lograr la separación de la iglesia del Estado, constituyendo una crítica al sistema económico, político y social vigente.

Esta era una de las tendencias del pensamiento ecuatoriano en los albores de la República y que se corresponde con la nueva correlación de fuerzas existentes a nivel interno del país, marcando el modelo económico que emergió a raíz de la República y al nuevo carácter de dependencia en que en se colocó el país.

En este periodo la figura de Pedro Moncayo destaca nítidamente: editor de “El Quinteño Libre”, periódico que se constituyó en el portavoz de una tenaz oposición al militarismo extranjero que se instauró en el país, allí escribió con el seudónimo de JUNIOS. Periodista vertical y profundamente convencido de su ideal, escribió también obras periódicas como “El viejo Chihuahua”; “La Linterna Mágica”. A más de esta cualidad, fue escritor e historiador de reconocidos méritos allí esta su obra “Historia del Ecuador”; en este punto hay que destacar la presencia y la gran influencia que desplegó el inglés liberal Coronel Hall, inspirador de esta corriente y activo propagador de estas ideas que cierto día amaneció ahorcado y desnudo… acusado de formar parte de la sociedad “El Quiteño Libre” y de ser su redactor principal.

Pero el clero no había desaparecido y su influencia era casi total, por no decir lo menos, en lo que respecta a la Sierra, en donde desde hace tiempo atrás estaba concentrado el poder político y económico, este último que gradualmente irá perdiendo campo frente al sector de la Costa. Aquí destaca la figura de Fray Vicente Solano que será determinante y utilizará los mismos medios que el liberalismo emergente: la prensa. Escribió periódicos como “La Escoba” título muy decidor; “El Eco del Azuay”; “Telescopio”; “La Alforja”, a través de los cuales entablará una abierta lucha contra las ideas liberales, “ateas y masones”. Su influencia será determinante en algunos pasajes de nuestra Historia, tal como lo refleja el triste final de la poetiza Dolores Veintimilla de Galindo, quien escribió una Necrología, criticando la muerte del indígena Triburcio Lucero a manos de Clero, así dirá “...pronto una generación más civilizada y humanitaria que la actual, vengan a borrar del código de la Patria de sus antepasados, la pena de muerte… ”39, expresiones muy mesuradas, pero que para aquella época fue argumento más que suficiente para que se desate en contra de ella todo el odio del Clero.

Fray Vicente Solano fue el principal instigador del hostigamiento y persecución de la poetiza que ante semejante acoso y aislamiento que sufrió, se suicido. “Los menos osados la aconsejaban que dejase de moralizar, porque la obligación de la mujer, no era escribir en los periódicos, sino atender a las faenas domésticas… ”40.

Un hecho se hacía palpable, la omnipotencia del clero comenzaba a ser cuestionada y en este contexto, en el que el predominio de la iglesia y el fanatismo religioso estaba acosado por las ideas liberales, emerge la figura de “El Santo del patíbulo”, Gabriel García Moreno, personaje que logró centralizar todo el poder eclesiástico a su favor, y que recíprocamente, devolvió con creces los favores recibidos, al punto de haber sido postulado para la canonización por la entrega y consagración que hizo del país al “Sagrado Corazón de Jesús” y la firma del Concordato con la Santa Sede. Los jesuitas, que habían sido expulsados por el “hereje” Urbina, retornarán al país, entrando a desempeñar un papel preponderante, de esta forma la dominación ideológica, política y económica de la iglesia, será legalizada incluso en la misma constitución.

Es en estas condiciones que la presencia de Juan Montalvo, constituye un hito trascendental en la historia de nuestro país y del Continente. El “zambo” como se lo califico despectivamente, inicio su combate en las páginas de “EL COSMOPOLITA”. El periodo de inestabilidad que se vivió previo al ascenso del poder de García “El Grande” Moreno, puso en peligro incluso la nacionalidad ecuatoriana, que estuvo a punto de disolverse, y en este aspecto, la mano férrea y enérgica del “jefe espiritual” del “vengador y mártir”, es reconocida; sin embargo García Moreno, abusó de la extralimitación del poder de la que hizo gala en su administración, pero también destaca la gran labor educativa que desarrolló aunque de carácter conventual; hecho negativo también constituye el haber ofrecido como protectorado al Ecuador de Francia –las cartas de Trinité-.

La tiranía con la que gobernó lo convirtió en centro de veneración por un lado y de abierta lucha y combate por otro; no solo fue Juan Montalvo el que lo combatió, sino también lo fue Julio Zaldumbide, quien publicó una serie de folletos condenando la política de García Moreno y con una clara tendencia liberal. Al igual que Montalvo, él mismo que tuvo que salir desterrado; anduvo por varios países de América Latina y luego por Europa, nutriéndose de nuevas ideas que configuraron más aún su gran capacidad y formación, pero al mismo tiempo adquirió una dolencia en una de sus piernas que le valió para ser calificado despectivamente como “el tullido”.

García Moreno, no sólo fue el enérgico y tirano Gobernante, sino que fue un político sagaz y con importantes conocimientos en diversas ramas del conocimiento humano, incluso llegó a componer unos versos y que según el mismo, estaban dedicados al “CosmoPOLLINO”; así dira: “… ya tras tanta fatiga y largos años / Regresar de cuadrúpedo a su tierra / Quien yéndose en dos pies, volviéndose en cuatro /…  Y vio por fin dormido en una pata / Un gallo Oh maravilla! y el tal cuento / CON SU PATA DE GALLO así remata… ”41. La polémica entre Montalvo y García Moreno reviste caracteres muy particulares, dada la formación y capacidad de los mismos, situación esta que permite comprender el carácter antagónico de esa lucha que llevará a Montalvo a expresar, luego de la muerte de García Moreno: “Mi Pluma lo mató”.

Montalvo escribirá entre otras, las siguientes obras que dan muestra de su gran capacidad y talento: “Los Siete Tratados”; “Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes”; “Geometría Moral”; “La Dictadura perpetua”; “Las Catalinarias”; “La Mercurial Eclesiástica”. García Moreno había argumentado que gobernaba durante esos 15 años “por la fuerza de las circunstancias”, lo cual será rebatido por Montalvo que afirmó “… la gran circunstancia de los pueblos es la libertad; la de los hombres el honor: oscurantismo, tiranía, servidumbre, son malas circunstancias… ”42

Durante su permanencia en Europa, pudo empaparse de las nuevas corrientes que habían surgido en esos países a nivel de lo económico, político, social y cultural; es así como demostrará sus simpatías por LA INTERNACIONAL; al decir: “…  La Internacional, es una sociedad política socialista, que lleva al extremo los principios liberales a la cual nada le importaría el medio, cualquier que fuese, de derrocar las dinastías y levantar la República social… ”43. La proximidad de Montalvo hacia profundos cambios en su pensamiento, se pueden apreciar en sus expresiones, pero en todo caso sin exagerar se ha dicho que mientras Montalvo fue la pluma, Alfaro fue la espada del liberalismo 44.

En este mismo esquema merece citarse a Juan León Mera, a Juan Benigno Vela, a Pedro Fermín Cevallos, Juan Murillo Miro, Roberto Andrade, Celiano Monge, Manuel María Pólit, Benigno Malo, Honorato Vásquez, Antonio Borrero y Cortazar –“el Catón Azuayo”-, Pedro Carbo, Antonio Muñoz Vernaza, Manuel J. Calle, Federico Proaño, Remigio Crespo Toral y tantos y tantos autores más; unos poetas, otros estadistas, políticos, periodistas, historiadores, prosistas; unos auténticamente liberales, otros directamente influenciados por el catolicismo y una religiosidad elocuente, alineados en el partido Conservador o “ultramontanismo” como se los calificó.

Podría afirmarse que en el periodo anterior a la revolución liberal de 1895 aquí en el Ecuador, era un “hervidero” de ideas a favor y contra la situación imperante; el conservadorismo, los terratenientes por conservar su poder y situación que veían tambalear así como el omnímodo poder de la Iglesia que se veía amenazado por los irrefutables argumentos que esgrimía el liberalismo que pugnaba por una plena identificación del poder temporal y espiritual y su correspondiente separación. La experiencia histórica vivida en otros países no podía dejar de repetirse en el nuestro y es así como la lucha librada por el liberalismo, en su ascenso hacia el poder adquirió los ribetes de un anticlericalismo sin cuartel… Anticlericalismo sí, pero no irreligiosidad y esto es importante destacarlo para el análisis posterior. La burguesía en tales condiciones, como ya se dijo, “adoptaba la representación del interés nacional” lo que aparentemente se presentaba así, pero los posteriores acontecimientos van a determinar el verdadero carácter del liberalismo y sus directos beneficiarios.

A más de estos hechos, la creciente influencia y difusión del pensamiento del iluminismo francés, ejercerá notorio impacto en nuestros autores de la época. Será en medio de toda esta experiencia, de todo este “numen” en que se va a nutrir el pensamiento de José Peralta, quien sufrirá una serie de cambios y transformaciones en su pensamiento, producto de la influencia del entorno y las corrientes que se manifestaron en su tiempo.

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36 - Citado por BARRERA, Isaac en “Historia de la Literatura Ecuatoriana” Edit. LIBRESA. QUITO 1919, pág. 230
37 - Ibidem.pag.236
38 - Idem. Pags. 648 - 649
39 - Ibidem., pags.681-682.
40 - Ídem. Pag.682.
41 - Ibidem. Pág. 709.
42 - Ibidem. Pág. 739.
43 - MONTALVO, Juan. “Paginas Inéditas”, Citado por Julio Ochoa C. en “SEMBLANZA DE JUAN MONTALVO”. Edic. Octubre, Machala 1982, pag.10.
44 - Quizá con la lectura de este trabajo, se podría ampliar un poco más esta consideración, habida cuenta de que a mi juicio, José Peralta constituye el más importante exponente de la ideología liberal en el Ecuador.


3.1. EL PENSAMIENTO DE JOSÉ PERALTA (Ver anexo 3)

Durante su niñez y juventud, Peralta recibió una formación acorde a la costumbre vigente, es decir una religiosidad que se refleja en todo su accionar; de esta época datan algunos periódicos que escribió, precisamente en defensa de la religión y sus principios, sin embargo su formación no concluyó allí, sino que su vocación por la ciencia y la cultura en general lo pusieron en contacto con una serie de obras pertenecientes a autores que estaban prohibidos por la iglesia, y a hurtadillas se alimentará de ellos y de esta forma es que poco a poco irá comprendiendo el desarrollo de los acontecimientos en otros países, de las nuevas ideas que habían germinado y que se propagaban rápidamente; así conocerá el pensamiento y las obras de autores como Rousseau, Voltaire, Montesquieu, los célebres enciclopedistas del iluminismo francés y de ellos asimilará sus ideas liberales; tampoco escapa a su curiosidad las obras y pensamientos de Descartes, Kant, Haekel, Quinet, Buncher, Newton, Krause, Cousin, Comte, Saint Simon entre otros, los cuales influirán decisivamente en su formación, determinando en algún momento un eclecticismo en su pensamiento.

De manera fundamental serán los enciclopedistas franceses los que moldearán primordialmente sus ideas, hasta llegar a convertirse en un intelectual con una sólida y amplia formación. El pensamiento de Peralta aflora en una variedad de facetas.

Como novelista incursionó con éxito, escribiendo varias obras en este género que suma 10 en total y en una serie de cuentos pinta la sociedad de su tiempo y los problemas existentes, así dirá: … nuestra generación –fanatizada por los jesuitas y demás monjes- es simplemente una generación hipócrita y supersticiosa, una generación que ostenta religiosidad por mero cálculo, una generación que dobla la rodilla y reza sólo por costumbre y atavismo…  la devoción tiene dos especies de adeptos: los pícaros y los sencillos; los farsantes y crédulos; los explotadores y los explotados… ”45. Expresiones como éstas no hacían sino reflejar la sociedad de su tiempo especialmente en la ciudad de Cuenca, donde residía.

Su clara visión de los problemas y la explicación generalizada que hace respecto de la población ecuatoriana, bajo la omnipotente dominación de la iglesia es elocuente: …  Los hijos de Sucre somos así: nos llamamos libres e independientes, civilizados y no embargante no hemos sacudido por completo aquel empequeñecimiento que imprimió en nuestro carácter, el opresivo sistema colonial. Todavía el europeo es un ser prestigioso a nuestra vista; y a tal punto llevamos la afición a lo extranjero, que mantenemos en crisálida nuestras industrias, prefiriendo cualquier manufactura, cualquier producto que nos venga de afuera, por de pésima calidad que sean. Lo mismo pasa con los hombres, venga de donde viniere y sea quien fuese, el extranjero es el preferido en todo, hasta para el matrimonio, que es lo que más decirse puede en la materia… ”46. Nos parece una magistral síntesis de lo que llamaríamos nuestra “idiosincracia” y que no significa otra cosa que el grado de alienación al que ha sido sometido la población ecuatoriana y que incluso puede encajar perfectamente en las circunstancias actuales, sin mayores variantes.

Peralta señala como responsables de esta situación a los frailes y clérigos, así expresa … el clericalismo era el cáncer de la sociedad y lo había envenenado todo: gobierno, leyes, justicia, ciencias, escuelas, talleres, familias, conciencia individual y conciencia pública, todo estaba modelado, desfigurado, contrahecho por el espíritu monacal…  El presidente de la Nación, no era sino a manera de Vicario del Romano Pontífice, la soberanía ecuatoriana, no existía en realidad y hasta las leyes del Estado quedaban si valor y efecto si contradecía en algo los cánones y a las doctrinas de la Iglesia. El Ecuador no era una nación, sino una mera cofradía… ”47. El análisis de Peralta, como se observa, se va centrando en un cuestionamiento a la función que ejercía el clero, aspecto que lo destaca por sobre cualquier otro y avanza aún más, cuando menciona el gran poder económico que acumuló la iglesia y el clero particularmente, calificándolos de mercaderes que lo venden todo: sacramentos, estampas, rosarios, agua bendita, bendiciones, etc. Igualmente, puntualiza la dominación política que ejercieron, así dice: … los Congresos no eran sino cónclaves eclesiásticos. Únicamente los obispos, los clérigos, los católicos probados, los jesuitas de sotana corta, podían representar los derechos del pueblo y darnos leyes; sólo a ellos les estaba encomendado manejar la República, en encausar su marcha. De igual manera los municipios, era patrimonio de aquella sagrada casta, contra la cual no era lícito levantar ni la mirada, menos la voz para reprocharle semejante tiranía. El sillón presidencial, los miembros del gabinete, las gobernaciones de provincias, las jefaturas de Cantón, hasta las tenencias parroquiales no eran peculio de los méritos y el patriotismo… sino con el certificado de ser miembros de una congregación religiosa o pertenecer, de algún modo, a la clase privilegiada y ultramontana. Hasta los militares… debían ostentar el escapulario y el rosario… ”48.

Era esta, la sociedad dentro de la cual se desenvolvía el Ecuador antes de la revolución liberal y cualquier intento de crítica o cuestionamiento a los dogmas religiosos era reprimido con los anatemas y la excomunión; y lo más grave aún era la vergüenza clerical contra todo aquel que ellos consideraban hereje y posteriormente masón… poner en tela de juicio los enunciados de la Biblia, eran considerados horrendos sacrilegios, herejías descomunales. Se comprende entonces el por qué del anticlericalismo que caracterizó a los ideólogos del liberalismo, así lo hizo Montalvo y así lo hará Peralta que entrará a refutar la teología con fundamentaciones científicas, producto de una detenida investigación y dedicación a consultar los textos que en este tiempo se podían conseguir y que luego determinarán su virulento anticlericalismo que será su preocupación, mayor que en otros pensadores no sólo ecuatorianos sino de América Latina, que cumplieron similar función en épocas similares.

De esta forma refutará los pilares fundamentales del poder eclesiástico cuando indica … no consideramos los libros santos como manantial de saber incontrovertible ni mucho menos; puesto que no tienen sino la expresión de los conocimientos rudimentarios y la historia de un pequeño pueblo semibárbaro y adverso por fanatismo a los adelantos de las demás naciones a las que odiaba y maldecía por incircuncisos e idólatras…  Afirmar que la sabiduría infinita ha inspirado y dictado los libros que decimos escrituras, allá se va con blasfemar de Dios y aún negar su existencia. ¿Un dios que ignora los misterios y leyes de la naturaleza??? O que conociéndoles se complace en contrahacer la verdad y engañar pérfidamente a los hombres. UN DIOS IGNORANTE Y FALAZ no es un dios omnisciente o no es perfecto y bueno por excelencia; ese Dios no es infinito, no existe sino en la mente de los supersticiosos y los fanáticos. El ateísmo y la impiedad de los siglos modernos nacieron al calor de las hogueras del Santo Oficio, fueron la consecuencia lógica de la divinización del absurdo en que tan empeñada se mostró la romana iglesia… hasta el punto de no reparar en los medios que empleaba en su defensa”49. Aparentemente Peralta estaría incursionando en el ateísmo, mas no es así, pues en sus mismo escritos se encargará de aclarar su posición respecto a la existencia de Dios al manifestar que “… no se puede ya presentarse a Dios como un ser personal, es decir como un personaje que ocupa una parte determinada del espacio o bajo forma humana. Dios esta antes bien en todas partes… ”50.  

Sin embargo su afán de aclarar la tergiversación que él consideraba, se hacía de la Religión se profundizará más aún, al establecer que las “sagradas escrituras” guardan semejanza con los libros santos de los antiguos pueblos “… semejanza que constituye una prueba irrefutable y concluyente de que nada ha tenido que ver el espíritu de Dios con la revelación de que se glorían los hebreos. En efecto, si hubo inspiración divina en la composición de aquel cuerpo de tradiciones maravillosas, los verdaderamente inspirados debieron haber sido los primeros que lo narraron, es decir los Indios, los Asirios, los Persas, los Egipcios, etc., y no los que con mayor o menor fidelidad se limitaron a copiar, modificar o transformar dichas tradiciones después de muchos siglos como lo hicieron las tribus liberadas por Moisés… ”51.

Se aprecia entonces la sólida argumentación de Peralta en su anticlericalismo, producto de un detenido y concienzudo análisis y estudio del origen de las religiones y su trayectoria a través de los tiempos, así concluye diciendo “…  Jehová es un Dios sintético y conserva muy patentes los rasgos del Indra de los Indúes, del ORMUZD de los persas, del ADONAI de los fenicios, del JAO Caldeo, etc… ”52. Toda su argumentación se orienta a desbaratar los fundamentos en los cuales se basaba del Clero que consideraban infalibles las “sagradas escrituras” y en base de ello mantener bajo una férrea y total dominación ideológica a la población, sin reparar para su defensa –como dice Peralta- en los medios inimaginables con tal de mantener intocados sus privilegios y es aquí en donde se agranda la figura de Peralta. ¿Cómo es posible que en un medio plagado de fanatismo y superstición religiosa haya surgido una legión de pensadores que se atrevían a poner en tela de juicio la infalibilidad de los preceptos religiosos… ? Tarea ardua, sacrificada y peligrosa, muy peligrosa por la persecución que el clero hacia de estos pensadores. 

Sus ataques y enjuiciamientos a la labor del clero no desmayó en ningún momento “…  los sacerdotes han fabricado Dioses a su imagen y semejanza –dice Peralta- …  han inventado dogmas y misterios favorables a sus concupiscencias y peculiares intereses; han establecido ritos y prácticas religiosas a su sabor y conforme a preconcebidos propósitos; han fascinado a los pueblos con el brillo y la solemnidad de cultos que herían la imaginación y hablaban sólo a los sentidos…  sedujeron a los hombres hasta obtener que mirasen como amable la misma servidumbre… ”53. No pudo haberse pintado una “radiografía” más elocuente y concisa sobre lo que era el Ecuador y especialmente la Sierra en el periodo anterior a la Revolución liberal. “Mientras mayor era el número de expiaciones y sacramentos prescritos por el ritual, mayor era también la suma de prevaricaciones cometidas, porque nadie retrocedía ante la tentación, sabiendo que bastaba un acto piadoso, el pago de una contribución al sacerdote, para quedar limpio de toda mancha y reconciliado con la divinidad… ”54. El mercantilismo de la religión impuesto por el clero era otra de los practicas comunes en este periodo y que Peralta lo denuncia valientemente, lo cual fundamentará más aún su virulento anticlericalismo.

Tampoco escapaba al análisis de Peralta la naturaleza y origen de los principales clérigos y autoridades eclesiásticas, la mayoría de los cuales tenía procedencia extranjera “…  los frailes no tienen patria; desligados de la comunidad humana, ajenas a todo deber social y aún de la familia… con la vista puesta al cielo… usufructuando la tierra que llaman destierro y valle de lágrimas, predicando la pobreza con suma perfección y sin embargo acumulando perecederas riquezas… no dan importancia alguna a las fronteras de visionaria ni soñadora se ha detenido allí donde los conocimientos experimentales terminan; acepta una gran causa primera del Universo, la acata y la adora, pero no pretende ni penetrar ni explicar su misteriosa y divina esencia, porque más lejos de los que la vista científica alcanza, sólo se extiende el nebuloso campo de la conjetura y el vastísimo dominio de la imaginación, donde se han perdido los mayores pensadores de las pasadas edades…  Se puede afirmar sin temeridad que nada puede haber escondido o inexplicable para la inteligencia humana, en lo que cae bajo el dominio de las ciencias Experimentales y Demostrativas…  La ciencia no es, no puede ser atea, mientras más adelantados en el saber, más nos confirmamos en la creencia de Dios, désele el nombre que los mortales quisieren adornársele en cualquier símbolo o forma que las religiones adoptaren. El alma del sabio en su noble afán de remontarse a las fuentes de la verdad, no hace sino subir y subir… y acercarse cada vez más a la inflamada y esplendorosa esfera de la divinidad… al ser de los seres a quien la verdadera Ciencia proclama y niegan los ciegos de espíritu. El trabajo científico es martirio que depura, espiritualiza, santifica, inflama y une a Dios: LA CIENCIA NO ES MAS QUE LA RELIGIÓN DE LA VERDAD… ”55 (lo destacado es mío).

Estamos ante la “coronación” de una meta que Peralta se habría propuesto en su afán de lograr una verdadera interpretación y explicación del mundo, una vez que estudió, avalizó e investigo todas las propuestas y corrientes que trataron de explicar el mismo aspecto… ? Vale puntualizar todo aquello que Peralta pudo conocer y tuvo a su alcance, -fundamentalmente y como ya se dijo-, la influencia de los enciclopedistas y del iluminismo francés; aquí es notoria la influencia de Comte en su pensamiento que le llevará finalmente a concluir … la ciencia experimental y positiva debe ser ajena a toda labor fantástica, debe colocarse muy por encima de los delirios de la imaginación y enseñarnos únicamente verdades comprobadas de modo práctico, verdades visibles y tangibles por decirlo así… ”56.

Si expresiones de esta naturaleza afloran en el pensamiento de Peralta, hay que indicar, no son las únicas y definitivas; tal parece que nuestro pensador jamás se detuvo en la incesante búsqueda de la verdad, en su estudio e investigación. Así como encontramos manifestaciones que lo ubican dentro de la corriente positivista; en algunos pasajes de sus obras, se aprecian atisbos de una dialéctica que aunque no acabada, sin embargo no deja de expresarse y complicar la identificación de su pensamiento … lo que es hoy, mañana ya no existe en la misma forma –dice-: el progreso del Universo estriba en la metamorfosis continua en la evolución no interrumpida de la materia y aun de los organismos  … nada se pierde, nada perece, nada se aniquila en la naturaleza, lo que nos parece destrucción es simplemente un cambio”57.

Así de complejo y contradictorio se presenta el pensamiento de Peralta en el aspecto filosófico y allí entonces la necesidad de realizar un trabajo más a fondo en esta faceta de su pensamiento. Sin embargo, ya se dijo que el pensamiento de Peralta aflora en una multiplicidad de formas y aspectos. No sin exagerar se ha generalizado el criterio de que Peralta constituye “el más importante ideólogo del Liberalismo en el Ecuador y he allí otra de sus facetas en que debería estudiársele, es decir su pensamiento político, expresado en varias de sus obras publicadas y en otras que aún permanecen inéditas. ¿Qué decir de su labor periodística que lo coloca entre una de las más destacadas figuras del periodismo nacional? Fundó tantos periódicos, pero no por vanidad o espíritu chovinista; su lectura a medida que salían sus publicaciones, el clero iba prohibiendo su lectura e incluso la imprenta en donde se lo imprimía, pero su valiente voz nunca dejó de escucharse y a la postre dieron resultado con el advenimiento y triunfo de la revolución de 1895.

Peralta no solo fue filósofo, político, periodista, polemista, sino que también fue un educador con una profunda y visionaria vocación por la superación y engrandecimiento de su pueblo sumido en el fanatismo y la superstición. “…  Antes de 1890 en su ensayo el “Magisterio Monástico” Peralta propugna el laicismo y sienta las bases para la posterior reforma. Cuando ocupa el Ministerio de Instrucción pública, sigue luchando por alcanzar esa conquista… en su informe al Congreso de 1901, combatiendo la educación confesional, afirma: “…  medítese en el poderoso y decisivo influjo que ejercen sobre la juventud aquellos maestros que se apoderan de la conciencia misma del alumno, le inculcan odio tenaz a la filosofía moderna, implacable aborrecimiento a la libertad, repugnancia invencible a toda idea nueva y se verá que el magisterio monástico es una rémora para la verdadera ilustración de los pueblos, para la emancipación de la conciencia de las muchedumbres, para que brille la luz con toda su intensidad, en los ojos de los ciudadanos… ”58.

Su afán de liberar la educación del influjo del clero le llevará a implantar el laicismo en la educación; se crearán colegios e institutos normales, todo bajo la administración Ministerial de José Peralta. En toda esta secuencia que hemos establecido, al Peralta anticlerical y filósofo, al incansable periodista, en el gobierno de Alfaro, como estadista y prominente Ministro de Instrucción pública, Relaciones Exteriores, Justicia y Cultos como se lo denominaba entonces; sagaz y radical político, destacado diplomático, visionario reformador educativo y posteriormente tenaz opositor a los gobiernos plutocráticos, marca la personalidad y pensamiento de José Peralta en toda su magnitud. 

Vale mencionar sin embargo que la mayoría de las expresiones de Peralta en sus diferentes facetas, utiliza elementos sensoriales y psicológicos captados en el ambiente en el cual se desenvuelve, para sacar sus propias conclusiones. Su afirmación –en varias de sus obras- de que “no aporta nada nuevo” sino que sintetiza una variedad de conceptos y teorías vertidas por otros autores, no es nuevo en él, es común en muchos pensadores ecuatorianos y latinoamericanos. Sin embargo su aporte está en la sistematización y difusión que de dichas ideas realizó; se nota así mismo un claro retraso en el conocimiento de las ideas y corrientes del pensamiento europeo. Podríamos decir que existe cierta timidez, tal vez inseguridad en hacer aportes, es decir hay una especie de freno interno a la capacidad creadora lo que frecuentemente surge en nosotros y en nuestra sociedad.

Peralta vio más lo político que lo económico, sin que esto haya quedado olvidado no sólo en él sino en el liberalismo ecuatoriano en general; a su debido tiempo consideró que los bienes de la iglesia eran prácticamente improductivos y que sus poseedores formaban una clase inútil y perjudicial desde el punto de vista económico y tremendamente peligroso en el campo político, por lo que consideró que las tierras estaban en “manos muertas” y por ello se justificaba su expropiación, bienes que debían ser repartidos entre quienes podían hacerlo producir para generar una riqueza individual que sumadas se convertiría en riqueza colectiva.

En tal virtud, Peralta concibe la libertad como el ideal absoluto. No comprendió que la libertad así concebida por él, podía conducir al bienestar relativo y que la libertad económica podía ser aprovechada por unos pocos, lo que finalmente ocurrió luego en 1912.

Peralta se mueve entre la filosofía Positivista y la Ciencia materialista, acogiéndose a un Reformismo integral en todos los sectores y niveles de la vida individual, económico, científico, cultural, político, educacional. Realizó una serie de innovaciones en la administración pública, administración de justicia, en las universidades, colegios, escuelas, en el trabajo, industria, comercio, agricultura, costumbres sociales y de manera primordial en el campo religioso, por ello bregará con mayor insistencia dentro de lo que él consideraba un MONOPOLIO CATÓLICO DE LA MORAL, por eso se empeñó en demostrar que hay una moral que va más de una sola religión y sus obras filosóficas están orientadas a ese fin. Trató de romper la dominación teocrática que pesaba sobre el Estado, tarea ardua y titánica lo que justifica el denominativo de “revolución” al movimiento victorioso del 5 de Junio de 1895. Desgraciadamente el indio sólo estuvo de pasada dentro de los planes del liberalismo, mecanismo utilizado para recibir el apoyo decisivo en su ascenso al poder.

La herencia de la lejana época de la ilustración esta clara. Educar quiere a las masas, aunque no se hayan hecho los suficientes esfuerzos por conocerlas y saber lo que desean, piensa que querían saber lo que él sabe… Por ello sus obras están escritas más con un sentido y mensaje pragmático, justificando su pensamiento e ideología en doctrinas filosóficas y en las circunstancias históricas. Al final de sus días vislumbró muy débilmente, que la doctrina socialista, podría traer la solución a los múltiples problemas sociales, políticos y económicos que no habían sido resueltos por el liberalismo que él propuso. “…  Volved ahora la vista al proletariado de las ciudades, a ese inmenso grupo de víctimas de la injusticia social, de la inmisericorde ambición del capitalista, de la imprevisión de las leyes y el criminal descuido de los gobernantes –afirma Peralta-. Penetrad en esos antros de la miseria, de la desesperación y de la muerte. El obrero no halla trabajo y sus pequeños ahorros están ya consumidos; la esposa enferma carece de alimento y medicinas; los hijos hambreados ensordecen con sus gemidos; el casero aumenta las angustias de ese desgraciado rogar, con la cruel exigencia del arrendamiento vencido y hasta el recaudador de impuestos llega a tiempo para colmar la copa de acíbar que apura al desdichado de obrero y el capitalista enriquecido con el trabajo de ese nombre agobiado de pesares, lo ve naufragarse sin conmoverse; y la caridad pública lo rechaza, a pretexto de que no está imposibilitado para trabajar y ganarse el pan cotidiano; y el poder público lo encarnece, tildándolo de vago , digno de policial castigo.

La falta de educación es terreno fértil para el delito; -prosigue- el hambre suele dar los peores consejos, la tentación arrecia hora tras hora…  y el obrero se lanza al fin ciego, frenético, empujado por el instinto, sin escuchar otra voz que la de sus pequeñuelos que le piden pan y abrigo y comete actos que la ley castiga. Las misma sociedad que no instruye ni educa al proletario, que no lo protege contra la tiranía del capital, que no lo socorre… que deja sin ocupación los brazos que no anhelan sino trabajo con remuneración justa… esa misma sociedad indolente clama ahora y exige castigo para el robo cometido, para la infracción debida al ciego deseo de llevar un bocado al hijo enfermo, un socorro a la esposa o la madre postrada de inanición… ”59.

Luego de analizar el patético cuadro que presentaba la sociedad de su tiempo y una vez que sus ideas han madurado considerablemente concluye … la hora del triunfo socialista ha sonado, pero del socialismo científico, humanitario y justo, un socialismo que es sólo una faz, una ampliación, un avance ventajoso de las libertades y garantías del ciudadano, un socialismo que no busca sino la felicidad de todos los asociados, la extirpación del pauperismo y las desigualdades impuestas por la tiranía y las malas pasiones, la restauración del amor y la fraternidad universal… ”60. 

La doctrina socialista que Peralta logró vislumbrar, fue sólo en parte, pues no alcanzó a comprender la totalidad y fundamentos de la corriente científica y así afirmará que “…  la represalia contra los opresores, la venganza contra los tiranos, el despojo de los que han despojado, no harían otra cosa que mantener la desigualdad, la injusticia y el crimen en otra forma: cambiar las víctimas en victimarios y perpetuar la misma absurda y viciosa organización social que combatimos. ¿Qué adelantaría la humanidad si se hiciera desgraciados y miserables a los que son hoy opulentos y felices, aunque su felicidad y opulencia dimanan del abuso, de la depredación y despojo de los pobres?…  La abolición de la propiedad sería, a la postre, la muerte del trabajo, la ruina de toda industria productiva, la sentencia capital para todos los pueblos que tal error cometiese… el derecho de propiedad es el fundamento y nervio de la vida social, es el lazo que une a la familia y el estado… ”61

Peralta cuando habla de sociedad la interpreta como la suma de individuos y por lo tanto no percibe la existencia de clases sociales y su constante lucha además se aprecia una inconclusa información, que bien podría explicarse por la tergiversación de la información tal como acontece hasta ahora, pero en todo caso el triunfo de la Revolución Socialista de 1917 en la URSS no fue desconocido por Peralta, con las limitaciones que acabamos de ver y que están marcando una faceta más de las múltiples que tuvo Peralta, y que también espera un análisis más detenido. Sin embargo, hasta ahora nadie ha afirmado que Peralta arribó la “meta socialista” aunque la vislumbró débilmente, como ya se dijo, lo cual es innegable, pero así mismo muy pocos han intentado explicar las razones para esta limitación, las causas para que no se haya operado lo que Althusser denomina la “ruptura epistemológica del conocimiento”.

José Peralta se cuenta entre uno de los más destacados y sobresalientes miembros de la “fraternidad MASÓNICA” a la que pertenecieron también Eloy Alfaro, Flavio Alfaro y muchos otros ecuatorianos líderes de la Revolución Liberal. Sus principios –de la Fraternidad Masónica- se definen como “una sociedad iniciática, filosófica y benéfica. De ahí que sus integrantes afirmen que tres principios dominan la Orden: el amor fraternal, la filosofía y la verdad… ”62.

La masonería en el Ecuador data desde las luchas por la independencia de España -1808-; en Guayaquil se funda la primera Logia Masónica a la que pertenecieron José Joaquín de Olmedo, maestro del taller “Hermanos Racionales de Cádiz” junto con José María Villamil, León de Febres Cordero. Antonio Elizalde, Rafael María Ximena, Lorenzo de Garaicoa, José Letamendi.

La masonería fue condenada y la Iglesia católica se convirtió en la más formidable enemiga. La Revolución Liberal de 1895 y su sello anticlerical, ahondó la oposición de la Iglesia a las fraternidades masónicas, por lo que la persecución se hizo latente. “El combate a la Masonería sin embargo, llegó a dos actitudes tomadas por organismos del Estado: Una fue la circular del Coronel Guerrero, Ministro de Defensa del –gobierno del Dr. Isidro Ayora, que prohibía a los oficiales del ejército afiliarse a ella. Entre los grupos masónicos de los Estados Unidos se afirmaban que la causa de la caída del Gobierno de Ayora había precisamente esa circular ministerial”63. El pertenecer a una Logia Masónica, no era cuestión sólo de voluntad, sino de una férrea disciplina y conocimientos, por consiguiente quien entraba a formar parte de una fraternidad masónica “juraba solemnemente ante el gran arquitecto del Universo”, ser fiel a la Patria y a sus hermanos, obedecer a sus superiores y terminaban finalmente “consagrando su vida a la orden”.
Lo que interesa primordialmente en nuestro objetivo, es tomar muy en cuenta que … El IV Congreso de la Internacional Presidido por Lenin, en 1921 aprobó una resolución en contra de la Masonería Internacional a la que acusa de ser UNA FORMA DE PENETRACIÓN PEQUEÑO BURGUESA Y DE MANTENER UN CIERTO CARÁCTER RELIGIOSO INCOMPATIBLE CON EL PENSAMIENTO MARXISTA… ”64.

Con toda seguridad esta resolución no fue desconocida por los miembros de la masonería en el Ecuador que mantenían constante relación, correspondencia y contacto con sus similares de todo el mundo, por lo que es fácil deducir el antagonismo que separaba a la masonería del marxismo. Podríamos afirmar que fue el respeto y acatamiento al juramento masónico, la sujeción a los preceptos de la Orden, la “incorruptible posición de principios” de la que habla el mismo Peralta, lo que constituyó uno de los principales escollos y obstáculos que no posibilitaron una mayor apertura en su conocimiento y posición junto a los sectores populares, a los nacientes partidos obreros en donde el marxismo había impactado positivamente. Ello estaría indicando también el predominio de lo moral en las apreciaciones de José Peralta, pero él mismo desconocía su potencialidad que lo ha colocado como uno de los más brillantes y destacados hombres progresistas y de avanzada durante la época que le tocó vivir. 

Sin embargo y sin desmerecer los aspectos mencionados, hay una faceta del pensamiento de Peralta que no ha sido lo suficientemente divulgada y conocida y es la que acontece a raíz de la llamada Revolución Juliana de 1925. El fracaso de la misma y la posterior apertura a los “emisarios” norteamericanos, a sus capitales y la entrega del manejo de los asuntos económicos del País a los técnico importados de Norteamérica que llegaran al País, “contratados”, conformando la Comisión Kemmerer, será un tema que merecerá el certero análisis, critica y cuestionamiento por parte de José Peralta, quien será desterrado en 1926 durante la presidencia de Isidro Ayora.

En el ostracismo, Peralta avanzará más aún en su formación ideológica al empaparse del ambiente y las circunstancias en las cuales se debatían los pueblos centroamericanos, víctimas de una serie de invasiones y desembarcos de los “marines” norteamericanos que se habían lanzado en busca de la hegemonía del continente, violando todos los derechos y soberanía de esos pueblos hermanos, imponiendo su dominación económica y consecuentemente su dominación política. Ya en 1912 el presidente de los EEUU, William Taft había dicho “…  No está lejano el día en que tres banderas de barras y estrellas, señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: Una en el Polo Norte, otra en el canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, de hecho, como en virtud de nuestra superioridad racial ya es nuestro moralmente… ”65. En cumplimiento de esta política los Estados Unidos se encontraban en plena tarea por cumplir con dicho objetivo.

Su posición en este periodo es progresista y democrática, reflejando los intereses de una pequeña burguesía en ascenso, la que se había robustecido y crecido considerablemente a raíz de las reformas alfaristas y la Revolución Liberal, es un pensador, un intelectual de avanzada, eso si con una radical posición antiimperialista, plantea con claridad increíble en su época lo que el imperialismo significa para nuestros pueblos … porque comprendió la ya entonces sangrienta intervención yanqui con todas sus consecuencias, se convirtió en un enardecido antiimperialista y es en este terreno en donde encontramos lo más valioso de su obra… es un patriota en el sentido más cabal del término, un nacionalista serio y consecuentemente… tómese en cuenta que ataca al imperialismo en 1927 cuando eran muy pocos, no solo en el Ecuador sino en América Latina, los que empezaban a comprender las horrendas consecuencias de la penetración del imperio norteamericano… 66

Si bien es cierto, que la mayoría de la población no capto, y lo que es más evidente, no conoció la figura de Peralta en este plano, por el ocultamiento de su obra que a propósito realizó la burguesía y los sectores dominantes del País, sin embargo ejerció un decisivo influjo en el País y concretamente en la fundación del Partido Socialista Ecuatoriana, pues … concurren también a la formación del partido revolucionario de los trabajadores, las ideas de pensadores avanzados como JOSÉ PERALTA, Luis Napoleón Dillon, Juan Elías Naula, Belisario Quevedo y otros. (Llamamiento del Comité Central del PCE Guayaquil, 14 de septiembre del 1975)… ”67

Será en esta coyuntura en donde aflora la posición y el pensamiento antiimperialista de José Peralta, quizá en mayor magnitud y significación que las otras facetas. Su objetiva visión de los acontecimientos que le tocó conocer y vivir en Centroamérica, lo convertirán en un virulento combatiente y luchador contra la penetración imperialista de los EEUU, no sólo en el Ecuador sino en América Latina denunciando los reales intereses que animaban esa política, dando así a su pensamiento el carácter de un combatiente progresista que en su evolución llegó a ser demócrata extremadamente avanzado, dejando de ser ideólogo de la burguesía, pero sin serlo todavía, de un proletariado que para esa fecha era incipiente y carecía de un suficiente desarrollo. Es esta la faceta que se intenta extraer y rescatar en el presente trabajo, aspirando a intentar una aproximación a la interpretación de su pensamiento antiimperialista.

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45 - PERALTA, José. “Tipos de mi Tierra”. Edit. Casa de la Cultura Núcleo del Azuay. 1974. Cuenca, págs. 294 - 295
46 - Idem. Pag. 93 – 104
47 - PERALTA, José. “Eloy Alfaro y sus victimarios”. Edit. Asa de la Cultura, Nucleo del Azuay. Cuenca 1974.Pags. 8 - 9
48 - Ibídem., pág. 13
49 - PERALTA, José “La Naturaleza ante la Teología y la Ciencia” (apuntes científicos). Edit. Casa de la Cultura, Azuay. Cuenca 1974, págs. X – XI
50 - Idem., pág. 6
51 - PERALTA, José “La Moral Teológica” (su acción en el Judaísmo).Tomo I, Edit. Casa de la Cultura, Azuay. Cuenca 1974, págs. 142.
52 - Ibidem., pág. 231
53 -  Idem., pág. 127
54 -  Ídem., pág. 28
55 - Ibidem., págs. 85 86 96 97
56 - Idem., pág. 15
57 - Ídem., pág. 125
58 - ALBORNOZ, Oswaldo. Op. Cit., págs. 18 - 19
59 - PERALTA, José “El Problema Obrero”. Artículo inmerso en “Años de Lucha” del mismo autor. Edit. Casa de la Cultura, Azuay. Cuenca 1976, págs. 294 - 295
60 - Idem., pág. 296
61 - Ibidem., págs. 296 - 297
61 - Ibidem., págs. 296 - 297
62 - “La fraternidad Masónica”. Art., inserto en Diario EXPRESO, Edic., del 25 de julio de 1980, Guayaquil, pag. 82
63 - Idem., págs. 82
64 - Ibidem., pág. 82
65 -  GALEANO, Eduardo. Op. Cit., págs. 164 - 165
66 - UNEF – FEUE. Introducción en “La Esclavitud en América Latina” Op. Cit., págs. 5 – 6
67 - Citado por Elías Muñoz Vicuña en “De la Primera a la Segunda “Independencia” Biblioteca Ecuatoriana Nº. 29 Dep. Public. Fac. Economía U. de Guayaquil, 1981, Pág. 145