Mostrando entradas con la etiqueta José Peralta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Peralta. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de agosto de 2013

PRÓLOGO.


El autor de este trabajo estudió y se graduó en el Colegio Nacional “José Peralta” del Cantón Cañar, Provincia del Cañar; durante su permanencia en el plantel muy poco conoció quién fue realmente José Peralta: Se decía que fue un gran hombre, un político liberal y nada más. ¿Pero qué era “ser político”, y más aún “liberal” en ese tiempo? ¿Cuál fue la razón para que sus obras no hayan sido conocidas en su propia tierra? Han debido pasar varias décadas para que se presente la oportunidad de conocerlas, de intentar una interpretación de su Pensamiento, de conocer sus diversas facetas. Y he aquí cumpliendo parte de una tarea o, mejor dicho, iniciándola.

José Peralta constituye no sólo un hombre, sino una época caracterizada por crisis y cambios que se operaban a nivel de la estructura socio-económica y la superestructura jurídica, política y cultural, tanto en el Ecuador como en América Latina (1855-1937). Toda su obra y pensamiento, así como su trayectoria, se podría clasificar en cinco etapas:
PRIMERA.- Desde su nacimiento hasta las luchas contra Ignacio de Veintemilla, en su primera juventud. Ferviente católico y luego asimilando la doctrina liberal.
SEGUNDA.- Intensa actividad periodística, polemizador y difusor de la ideología liberal, durante los últimos años del gobierno de Veintemilla y sobre todo en el llamado período “progresista”.
TERCERA.- Durante el triunfo de la Revolución Liberal-Radical y su colaboración con Eloy Alfaro.
CUARTA.- Desde la desaparición de Alfaro, su combate a la fracción acomodaticia del partido liberal y a los llamados gobiernos “plutocráticos”.
QUINTA.- A raíz de la I Guerra Mundial, los acontecimientos del 15 de Noviembre de 1922, la Revolución Juliana, el fracaso de la misma, su destierro, hasta su muerte.

En esta oportunidad, el trabajo se refiere de manera específica a la quinta etapa de su vida, tratando de extraer y rescatar fundamentalmente EL PENSAMIENTO ANTIIMPERIALISTA DE JOSÉ PERALTA. Para ello, inicialmente, se trata de reflejar la situación y estado de desarrollo en que se encontraba el sistema capitalista mundial; luego la irrupción imperialista de los EEUU; la vinculación de América Latina y del Ecuador al sistema capitalista; los efectos de la Revolución Liberal y la situación del Ecuador a finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX. Luego se intenta bosquejar un esquema sobre el desarrollo del Pensamiento Social Ecuatoriano y de exponer sucintamente las diferentes facetas del pensamiento de José Peralta.

En la parte central se realiza una aproximación al pensamiento Antiimperialista de José Peralta, y en este sentido lo que se ha hecho es sistematizar o, si se quiere, “ordenar” las ideas de su pensamiento en contra del imperialismo norteamericano, de acuerdo a un esquema que lo considero importante para ubicarlo “en el tiempo y en el espacio”, tomando como base la trayectoria que ha tenido el desarrollo de las relaciones de los EEUU con América Latina, a partir de 1820, pero de manera primordial en la fase de la irrupción imperialista a finales del siglo XIX – 1880. Finalmente se intenta un “Ensayo de la interpretación del Pensamiento Antiimperialista de José Peralta”.



Se trata de una investigación bibliográfica, en donde por consiguiente abundan las citas de diversos autores. Todo ello se orienta a demostrar cómo José Peralta logró percibir y denunciar visionariamente los verdaderos intereses de los EEUU en sus relaciones con América Latina y el Ecuador; expone con asombrosa claridad sus peligros, los combate y cuestiona fundamentadamente, dando lugar a lo que posteriormente se convertirá en objetivo fundamental de la lucha popular en que se encuentran empeñados los pueblos latinoamericanos. La lucha antiimperialista no es reciente, data desde hace muchos años y pese a los intentos por esconder la obra y pensamiento de José Peralta, éste brilla con luz propia y reclama una mayor acción y comprometimiento por parte de todos los ciudadanos conscientes. Si los EEUU, aparecen figurados por el águila, Latinoamérica, en este plano, lo estaría por el cóndor y de allí que desde hace muchos años “EL CÓNDOR COMBATE AL ÁGUILA… ”


EL AUTOR


INTRODUCCIÓN


La irrupción del imperialismo de los EEUU, y su posterior expansión, generó un periodo de crisis en los diversos niveles, lo que avocó a una necesidad de reflexión por parte de quienes tenían a su cargo la percepción de los problemas de diversa índole, es decir de la intelectualidad en América Latina.

Este proceso de reflexión desembocó en la crítica a dicha política expansionista de los EEUU, y como bien lo anotan varios cientistas sociales, “la ciencia comienza o recomienza por la crítica” desde donde surgen nuevas actitudes mentales y nuevas hipótesis que conducen a la investigación que nieguen o las confirmen, las mismas que posteriormente sirven para establecer generalizaciones o leyes que, agrupadas, forman o reforman la ciencia que está en constante renovación. La consideración es válida también en el proceso de evolución de las ideas de los pensadores, de los intelectuales y de los hombres en general, y éste es el caso de José Peralta, cuya trayectoria y vida lo han convertido en uno de los autores más polémicos que ha tenido el Ecuador y América Latina; la multiplicidad de facetas de su pensamiento ha servido para que de él se hayan realizado los más variados comentarios, a veces diametralmente opuestos; obviamente que dichos criterios están relacionados con la posición ideológica o de clase de quienes lo realizan. Por lo general la mayoría de los estudios sobre diversos autores, pasan por alto el momento, la circunstancia histórica de la sociedad dentro de la cual le tocó vivir y ser protagonista. En el presente caso hemos centrado el análisis del pensamiento antiimperialista de José Peralta, faceta en donde asume una posición rigurosamente crítica; pero el esfuerzo quizá, también, está compartido en el afán de graficar la sociedad dentro de la cual se desenvuelve.

Tal vez se estén recorriendo caminos excesivamente trillados, temas ya conocidos o insistiendo en puntos, en cierto modo, elementales; sin embargo no se pueden inventar datos o lo que pudo haber dicho nuestro autor; sólo nos queda entonces encararlos bajo una nueva luz, es decir un nuevo enfoque que lo juzgo más verdadero. Peralta está ligado a la realidad de su tiempo por lazos materiales o subjetivos, directos o imperativos, y lo que es más, la propia estructura lógica de su pensamiento está condicionada por la estructura social que lo ha generado, esta realidad es siempre exterior a la conciencia y a las ideas y no se confunde con ellas; lo que hace el pensamiento y las ideas, es reflejar esa realidad. Consecuentemente su obra es la cristalización de un proceso social.

Sin embargo a momentos la retórica de Peralta se interna por peligrosos terrenos que hacen tambalear su ideología y su pensamiento, pero ello es un síntoma característico de los periodos en el que los cambios sociales y políticos se aceleran y ese momento está marcado por la agresiva expansión norteamericana que inicialmente sembró el desconcierto no sólo en los países latinoamericanos, sino incluso en el mismo interior de la nación norteamericana que se iba sin freno -como bien lo dijo Peralta en su tiempo-, al tratar de lograr la completa hegemonía en el Continente.

En estricto sentido, la investigación bibliográfica que se ha logrado sistematizar no se refiere únicamente al esfuerzo orientado a disminuir la ignorancia individual, sino a la búsqueda de algo nuevo, para agregar al fondo común de conocimientos de la Ciencia Social y en este caso del pensamiento Social Ecuatoriano.

1.2. EL CAPITALISMO DE LOS ESTADOS UNIDOS Y LA IRRUPCIÓN IMPERIALISTA

El capitalismo norteamericano, en efecto a partir de 1880 adquiere un carácter cualitativamente distinto; la velocidad de la expansión industrial y los inicios de la concentración monopólica, señalaban claramente las características imperialistas que adoptaba. Este proceso se daba cuando en América Latina, aún no se habían afirmado las soberanías políticas.

Las relaciones dependientes que se habían forjado respecto de la metrópoli se verán “actualizadas”, de acuerdo al nuevo carácter imperialista del capitalismo norteamericano, trastocando de raíz las posibilidades reales de una organización nacional o continental que habían surgido con anterioridad. “…  Marx en El Capital (1867), estimaba que a los EEUU, desde el punto de vista económico, podía considerárseles todavía como una colonia británica, pero en las décadas siguientes, en el marco de una política proteccionista y de una gigantesca acumulación propia de capitales, aquellas inversiones inglesas, simplemente coadyuvaron a la emergencia del imperialismo norteamericano… ”5. En tales circunstancias el desarrollo de las fuerzas productivas internas, la expansión al “oeste”, marcan un vertiginoso ascenso de su poderío.

“… En 1880, los EEUU, igualan la producción industrial de Inglaterra, para duplicarla en 1894. El peso específico de este poder económico se revela en 1896 – 1900 cuando Norteamérica exhibe el guarismo del 30 por ciento de la producción industrial a escala internacional y es ya la primera potencia industrial del mundo. Los efectos de estas transformaciones del capital internacional y de los EEUU, en particular, se hicieron sentir pesadamente en las economías latinoamericanas… ”6. A partir de 1888 EEUU, decide institucionalizar sus relaciones con el conglomerado latinoamericano y convoca a los países periféricos del continente a una conferencia con el fin de “analizar y discutir medidas encaminadas a la formación de una unión aduanera americana que fomente en cuanto sea posible y provechoso, el comercio recíproco entre las naciones americanas”, es decir se pretendía alcanzar una “reciprocidad comercial” que se acercara a un régimen de libre comercio en gran escala. Los EEUU “… mocionará esta unidad aduanera, el arbitraje obligatorio y la construcción de un ferrocarril que enlazara los distintos estados americanos… ”7. En síntesis aquí surgirá el decantado “PANAMERICANISMO” que muy hábilmente lo utilizara los EEUU, para posteriormente convertirlo en uno de los más formidables instrumentos de penetración en el continente.

“…  La construcción de ferrocarriles es en apariencia, una empresa simple, natural, democrática, cultural, civilizadora: así la presentan los profesores burgueses, pagados para embellecer la esclavitud capitalista, y los filisteos pequeños burgueses. En realidad los múltiples lazos capitalistas mediante los cuales, esas empresas se hallan ligadas a la propiedad privada sobre los medios de producción en general, han transformado dicha construcción en un medio para oprimir a MIL MILLONES de seres (en las colonias y semicolonias) es decir, a más de la mitad de la población de la tierra, en los países dependientes y a los esclavos asalariados del capital en los países “civilizados”… 8. Lo que los EEUU, pretendían era una verdadera “revolución” que canalizara en su favor el comercio latinoamericano, el cual se proponía dominarlo tanto en el nivel exterior como interior de estos países; por ello que la considerable inversión de capitales se orientara a crear “los intereses de los EEUU” en estas naciones, que posteriormente justificará sus incontables intervenciones en los países de América Latina.

_________________


5 - Citado por Ricaurte Soler en “De Nuestra América de Blaine a vuestra América de Martí”. Articulo inserto en la Revista “Casa de la Américas” Nº 119. La Habana Cuba.1980. pag.12
6 - SOLER, Ricaurte. Op. Cit., pag.12
7 - Idem. Pag.22
8 - LENIN, V.I. Op. Cit., pag.6

1.3. INCORPORACIÓN DE AMÉRICA LATINA AL SISTEMA CAPITALISTA

La incorporación de América Latina al sistema capitalista mundial se va a dar en forma tardía, en los momentos en que éste había alcanzado su “fase superior”; este hecho necesariamente, “… plantea problemas peculiares, para la propia acumulación originaria de capital. Mientras en Europa el proceso se complementó y amplió con el excedente económico extraído de las áreas coloniales, que fluía a las metrópolis para convertirse allí en capitales; en América Latina, la acumulación originaria sólo podía realizarse sobre una base interna y lo que es más grave, afectada desde el principio, por la succión constante que esas metrópolis no dejaron de practicar por la vía del intercambio desigual, la exportación de superganancias e incluso el pillaje puro y simple en los países neocoloniales…  Por eso el proceso de desarrollo capitalista en América Latina, va acompañado no sólo de un notable incremento de las inversiones extranjeras, más también de un significativo cambio en la orientación de las mismas…  que apuntaban al objetivo: la dominación del comercio exterior y del comercio interior latinoamericano… ”9

La economía latinoamericana tenía dos funciones primordiales en lo que respecta a la acumulación originaria de Europa y EEUU: tenía que satisfacer la demanda de alimentos y materias primas baratas para economizar los elementos de capital en dichas regiones que fueron invertidos básicamente en el sector industrial, mientras que acá, en América Latina las inversiones que se hicieron se concentraron en los sectores agrícolas y extractivos, cuya productividad en la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, era alta en cuanto producía para la exportación. Esta circunstancia a la larga, no exigió mayor desarrollo ni de la productividad, ni de las fuerzas productivas en general.

Hecho modular en el análisis de la estructura económica de América Latina es la formación de los Estados Nacionales luego de la independencia así como la configuración de su formación económico-social, de ninguna manera presenta una uniformidad y coherencia, que permita analizar sus particularidades de manera general o única, sus características van a ser diferentes en algunos casos. Lo evidente es la existencia de formaciones económico-sociales precapitalistas con rasgos semi-esclavistas, semi-feudales; en base a ello, Celso Furtado considera por ejemplo que en América Latina existieron … países exportadores de productos agrícolas de clima templado; países exportadores de productos agrícolas de clima tropical; y países exportadores de productos minerales… ”10

Por su parte Sumkel y Paz afirman que en América Latina lo que existió fue “… centros coloniales que serían México y Perú; las áreas de subsistencia que comprenderían regiones como Chile, Ecuador, el noroeste argentino y Centroamérica; las áreas vacías constituidas por la pampa Argentina y Uruguay y finalmente las áreas de subsistencia y plantación que englobarían a Brasil, Venezuela y el Caribe… ”11

Frente a las consideraciones expuestas, Agustín Cueva manifiesta que ellas “…  omiten de manera sistemática el análisis de lo que es fundamental, es decir de los modos de producción articulados en cada formación económico-social, base sobre la cual se definen incluso las modalidades especificas de vinculación de tales formaciones con el sistema capitalista imperialista mundial… ”12 consecuentemente la determinación del carácter de la formación económico-social predominante en la región así como en los diferentes países latinoamericanos, aún continua siendo motivo de polémica.

Es evidente la existencia de rasgos precapitalistas al respecto; lo que interesa por ahora es determinar su gradual incorporación y/o vinculación al sistema capitalista mundial y en este sentido nos parece acertada la caracterización que Agustín Cueva hace, al decir: “… la transición se realiza de manera bastante similar a la que Lenin califico de “vía junker” y que nosotros denominamos vía reaccionaria u “oligárquica”. Parece claro que en el desarrollo de nuestro capitalismo agrario, existe una especie de uniformidad en la diversidad, dada por el hecho de que este desarrollo ocurre, salvo en contados puntos de excepción, de acuerdo con una modalidad que lejos de abolir el latifundio tradicional, lo conserva como eje de toda evolución… ”13

La conservación del latifundio, en el que progresivamente se iban incorporando trabajadores asalariados en coexistencia con modalidades serviles de explotación como la aparcería y la renta de trabajo por el uso de la tierra, constituirá aquello de la “uniformidad en la diversidad”; si se analiza el caso de la producción azucarera en Cuba, en el Caribe y otros países centroamericanos, en Brasil y en la costa del Perú; de igual forma la extracción del caucho en Brasil, la producción cacaotera en Venezuela, Ecuador y el mismo Brasil, la producción de café, el algodón en México y Brasil, precisamente en la etapa de vinculación al sistema capitalista mundial y al comercio internacional, se puede concluir coincidiendo con Agustín Cueva. A consecuencia de lo antes anotado, la implantación del monocultivo, la adopción del modelo agro exportador de productos primarios, de lo que ha sido calificado como “desarrollo hacia afuera”, posibilitara la inversión de capitales extranjeros en los países latinoamericanos, fundamentalmente de procedencia británica durante el siglo XIX y a finales del mismo, en calidad predominante, los de procedencia norteamericana. Tales inversiones se dirigían en otros países como Bolivia, Chile, México, Perú en áreas extractivas de minerales igualmente volcados a la exportación.

Otro hecho importante constituye, a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX las migraciones, especialmente europeas que se dan hacia países como México, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay; migrantes que, aunque no en gran escala, introdujeron ciertas innovaciones en cuanto a la producción en incipientes talleres, industrias, e incidirá en un rápido crecimiento demográfico de las regiones antes citadas; los datos son elocuentes; “… México de 9.4 millones de habitantes en 1877 pasa a 15.2 millones en 1910; Brasil de 10.1 millones en 1890 alcanza 17.3 millones en 1900; Argentina de 3.6 millones entre 1890-94 pasa a 7.2 millones en 1910-14.

Consecuentemente los volúmenes de exportaciones y movimiento comercial se incrementan considerablemente, de manera fundamental como fuentes proveedoras de materias primas… ”14

Son esta diversidad de rasgos en donde coexistían formas semiesclavistas, semifeudales, semicapitalistas, los que generan una especie de “hibridez” en las relaciones sociales existentes al interior de cada país, lo que dificulta la determinación del carácter de su formación económico-social. En el plano de la estructura social, los efectos se traducen en un retardo de la configuración de un proletariado moderno, así como de una burguesía realmente moderna en estos países, pues la burguesía nace confundida y entrelazada en su origen y estructura con la aristocracia terrateniente.

A finales del siglo XIX tiene lugar un extraordinario crecimiento en la exportación e inversión de capitales norteamericanos en América Latina, lo cual permitirá a la nación del Norte adquirir notoria y preponderante presencia en nuestros países; sin embargo no eran los únicos, pues en menor escala, también se encuentran presentes los capitales ingleses. Mediante este proceso en América Latina se opera una etapa de transición, a través de la cual el modo de producción capitalista, se va imponiendo sobre las formas productivas anteriores, pero sin dejar de continuar “utilizándolas”; porque, “… el capitalismo no se implanta aquí mediante una revolución democrático-burguesa, que hubiera destruido de manera radical, los cimientos del antiguo orden y además porque nace subordinada a la fase imperialista del capitalismo… ”15. En tales épocas tiene lugar el robustecimiento de la gran “hacienda” tradicional-feudal y las modernas plantaciones fuertemente dominadas por la tecnología y capital extranjeros.

Será en esta etapa en que Estados Unidos volcará su atención hacia América Latina, propugnando una serie de medidas y aplicando una política proteccionista emulando a Inglaterra, así como la implantación de su “panamericanismo” y del libre Comercio, lo cual propició un frenético aumento en las importaciones que realizaban los países latinoamericanos, sobre todo artículos de lujo; además la exigencia de las élites gobernantes, obligaba a que, para construir obras, debía recurrirse a empréstitos que los gobiernos los firmaban, empréstitos que al poco tiempo generaban la necesidad de otros y de esta forma se iba hipotecando de antemano su destino, su libertad económica y la soberanía política, fortaleciendo la dependencia y propiciando lo que André Gunder Frank, denomina “el desarrollo del Subdesarrollo”.

Las reformas liberales que tuvieron lugar en la segunda mitad del siglo XIX e inicios del siglo XX en América Latina, responderá a los intereses económicos de las burguesías exportadoras, que consolidaran su dominio y prácticamente serán aceptadas como “socios menores del imperialismo”. Consecuentemente el deterioro de los términos comerciales de intercambio, creará difíciles condiciones en los países periféricos, en donde el malestar social y las justas protestas, serán acalladas por la prepotencia norteamericana que entrará de lleno en la aplicación de su política del “gran Garrote”; a base de intervenciones y desembarcos de “marines” cumplirá el papel de “pacificador” y adoptando poses de “potencia policía o gendarme” impondrá sangrientas represiones y apoyará regímenes dictatoriales de triste recordación. En este mismo periodo se establecerá una abierta lucha entre los intereses norteamericanos e ingleses por captar posiciones y mantener posiciones respectivamente. (Ver anexo Nº 1).

Los datos que a continuación se exponen, reflejan claramente la presencia de los capitales estadounidenses en América Central:







________________


9 - CUEVA, Agustín. “El Desarrollo del Capitalismo en América Latina”. Edit. Siglo XXI. 4ta. Edic. México 1980, paginas.67-68
10 - Citado por Agustín Cueva. Op. Cit. Pag.102
11 - Idem. Págs. 102 – 103
12 - CUEVA, Agustín. Op. Cit. Págs. 103 – 104
13 - Idem. Pág. 79 - 80
14 - FURTADO, Celso. “La Economía Latinoamericana, desde la Conquista Ibérica hasta la Revolución Cubana”. Edit. Siglo XXI. México 1980. X Edic. Pag.68-69
15 - CUEVA, Agustín. Op. Cit. pag.79
16 - Citado por MURGA, Frassinetti Antonio en: “Economía primario Exportadora y Formación del Proletariado. El caso centroamericano (1850-1920)” ponencia presentada en las jornadas de Historia de Nuestra América y III Encuentro de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe. U. Central. Quito junio 1981. Pag.18

2. EL ECUADOR A FINALES DEL SIGLO XIX E INICIOS DEL SIGLO XX

Luego de la muerte de García Moreno y hasta el triunfo de Eloy Alfaro, se producirán en el país una serie de avatares en nuestra política, pero la economía siguió un curso ascendente, la misma que se vio dinamizada, de manera fundamental, por la creciente exportación del cacao, aprovechando una demanda exterior de este producto por parte de los países industrializados de Europa, propiciando un modelo más coherente de acumulación en este sector, no así en la sierra que continuaba en un modelo económico de consumo doméstico, caracterizado por la producción agrícola, fundamentalmente cereales y una incipiente industria textil, imposibilitando así una producción mercantil realizable en la costa, por tanto en franca desventaja competitiva en relación a la misma costa (ausencia de vías de comunicación y transporte); la debilidad del comercio interno, lesionaba las posibilidades de una acumulación ampliada de la economía serrana y ello era compensado por el manejo que la clase terrateniente tenía del Estado y a través de este, se apropiaba de parte importante de los excedentes que genera la actividad agroexportadora de la costa, transfiriéndoles por la vía tributaria, de manera que pasaron a formar parte de los ingresos de la clase terrateniente, lo que le dará una capacidad de compra sobre las importaciones mucho más alta de lo que le permite el desarrollo de su comercio interno; todo ello apoyado en las fuerzas armadas y el peso de una ideología creada y difundida por el clero, así como el monopolio de los recursos humanos y materiales que poseía.
Paulatinamente la sierra pasó a cumplir el papel de abastecedora del sector en torno al cual comenzaba a girar la economía del país: La actividad agroexportadora, actividad que emprendió en una apertura al mercado y comercio exterior, y rápidamente se expandió; primero fue la demanda de cascarilla, del caucho y posteriormente del cacao, no requiriendo en consecuencia de un mercado interno para la realización de sus productos, e incluso para el abastecimiento de los medios de producción. Su principal problema radicó en la disposición de fuerza de trabajo necesaria para su producción, lo cual planteará una contradicción entre los terratenientes serranos y las fracciones de la naciente burguesía costeña.

La apertura al comercio exterior, significó considerables réditos para la costa; a la sierra no le era conveniente dicha apertura, porque ello iba en desmedro de sus intereses económicos y políticos en última instancia. La bonanza económica no se hizo esperar y es así como “… durante los años 1878 y 1879, el Gobierno Nacional tuvo un superávit total de setecientos treinta y tres mil ochocientos sesenta y ocho pesos… Una de las causas para este hecho fue la guerra del pacifico entre Chile-Perú y Bolivia…  en 1879 el valor de nuestras exportaciones excedió al valor de las importaciones en más de 3 millones de pesos, saldo comercial que constituirá un récord, registrado hasta la fecha… ”17. Por ese año, se encuentra de gobernante Ignacio de Veintimilla, quien hacía frente a una fuerte oposición, pero pudo darse el lujo de “distraer al pueblo con libaciones y corridas de toros costeadas por el producto de las ventas de cacao… ”18. Los dineros, no fueron aprovechados, sino derrochados. En los años subsiguientes continuó en alza el apoyo del cacao, llegando a niveles importantísimos, como lo demuestran las siguientes cifras:





Estas circunstancias permitieron la consolidación de grupos dominantes en el litoral, de manera especial la burguesía agroexportadora, que en poco tiempo acumuló considerables riquezas que le permitió volcarlas a la actividad bancaria que, por cierto, se multiplicará en este periodo. Si en 1850 se había fundado el Banco Particular de Luzárraga y luego el de Descuento y Circulación, en 1884 se creó el Anglo Ecuatoriano que luego se convertirá en el tristemente célebre Banco Comercial y Agrícola de Guayaquil. En 1868 también fue creado el Banco del Ecuador; un poco antes surgieron el Banco de Crédito Hipotecario, el Banco Territorial, el Banco Internacional y otros, lo cual está demostrando la abundancia de capital financiero que se volcó a los Bancos. Por consiguiente el poder económico de la burguesía, estaba lo suficientemente afianzado, lo que hacía imprescindible la correspondencia política.
Mientras en la costa se estaba imponiendo relaciones capitalistas, en la sierra continuaba imperando las formas precapitalistas, y mantenía el poder político e ideológico en su poder. “… El partido liberal que expresaba los intereses de la burguesía agroexportadora-bancaria de la costa, presionará cada vez más fuertemente desde 1884 y llegará finalmente al enfrentamiento victorioso con los núcleos latifundistas de la sierra, luego del pronunciamiento del 5 de junio de 1895. En estas condiciones se va a celebrar la integración dinámica al mercado mundial… ” 20.

_____________________


17- CARBO, Luis Alberto. “Historia Monetaria y Cambiaria del Ecuador”. Public. Banco Central. Imp. Cevallos Quito 1978, pág. 35
18 - Citado por Agustín Cueva en “El proceso de dominación política en Ecuador” Edit. Diógenes S.A. México 1914, pág. 115
19 - Citado por Pablo Estrella Veintimilla en “Entre el pillaje del Oro y el Espejismo del petróleo” U. Cuenca 1977, pág. 214
20 - VELASC0, Fernando. “El Modelo Agroexportador Ecuatoriano” Doc. Publicado por la Fac. Economía U. Central Quito.1979.pag. 29

2.1. LA REVOLUCIÓN LIBERAL Y LA INCORPORACIÓN DEL ECUADOR AL CAPITALISMO

La incorporación del Ecuador al mercado mundial fue relativamente tardía y se da precisamente en los momentos en que se consolidaba el capitalismo monopolista. EEUU, se convirtió en exportador de capitales hacia la periferia; gracias a esos capitales se hizo posible la construcción de obras como el ferrocarril Guayaquil – Quito; además “…  a partir de 1860 es patente un franco proceso de consolidación del Estado Nacional, el mismo que se definió con la Revolución Liberal de 1895. La burguesía exportadora logró así articular un modelo económico-político, que viabilizó su función de intermediario con el capitalismo mundial… ”21

El acta del pronunciamiento de 1895, estaba firmada por los más prominentes comerciantes guayaquileños, tanto importadores como exportadores; “… desde el comienzo entonces quedó definido, quiénes iban a conducir realmente la revolución liberal y cuáles debían ser sus límites… ”22 ya por esta época se habían instalado algunas pequeñas industrias en la costa, invirtiendo los excedentes generados y haber buscado la realización de una reproducción ampliada de capitales; “… los ingenios azucareros surgen en este proceso sobre la base de la transformación de los artesanales trapiches del pasado y se configuran muy pronto en uno de los principales canales de acumulación que tenía la burguesía en ese momento… ”23. La fijación de salarios para los trabajadores en las plantaciones de la costa, la “modernización” de los medios de producción y la configuración de empresas capitalistas, están marcando la aplicación de la “vía junker” de incorporación al sistema capitalista mundial, en forma periférica, subordinada y complementaria, respecto a la metrópoli, todo ello en coexistencia con formas precapitalistas de producción, de manera fundamental en la costa, en tanto que en la sierra lo predominante son las formas precapitalistas.

La abolición del concertaje y otras medidas implantadas por la revolución liberal, permitirá liberar mano de obra que se verá atraída por los salarios que se comienzan a pagar en la costa y en alguna medida posibilitará la movilización de grupos poblacionales de la sierra a la costa, sentándose las bases para el ulterior crecimiento de las ciudades del litoral.

Obviamente que la burguesía en el poder con el triunfo del liberalismo, entró en el camino de las reformas que “...Tuvieron que ver casi exclusivamente con los niveles superestructurales, se circunscribieron al campo de las conquistas políticas, sin tocar prácticamente la estructura económica. La realidad agraria no fue afectada sustancialmente, las medidas adoptadas tuvieron que ver más con un sentimiento “humanitario” que buscaba eliminar los abusos por medio de las leyes, antes que con un cambio definitivo de la tenencia de la tierra… Las reformas introducidas en la estructura ideológica, coadyuvaron al surgimiento y consolidación de los estratos medios de las urbes…  La “revolución” estuvo muy lejos de alcanzar los fines que propugnaron algunos ideólogos de concepciones radicales: JOSÉ PERALTA, EL MÁS VALIOSO E INCANSABLE LUCHADOR, INDUDABLEMENTE… ” 24 (Lo destacado es mío).

En este plano la burguesía entró de lleno a la lucha ideológica, su programa fue el anticlericalismo y el laicismo, de esta forma se golpeaba el baluarte y el centro de la dominación ideológica terrateniente, alentando todavía más las ideas acordes a los intereses de la burguesía como la separación de la Iglesia y el Estado, la democracia constitucional, las libertades políticas, etc. En tales circunstancias el proceso de acumulación de capital en un país como el nuestro tuvo especiales características:  Mientras en la costa se operaba una creciente implantación de las relaciones capitalistas, en coexistencia en formas precapitalistas mediante la actividad de la agroexportación de productos primarios, en condición de abierta dependencia, subordinada y complementaria, pero sin embargo, con un creciente volumen de exportaciones e ingresos económicos para los sectores agroexportadores, que acumularan riquezas y los volcaran a los bancos y la apertura de algunas industrias, buscando la reproducción ampliada de capital; en la sierra continuarán las formas precapitalistas de producción; es más, la actividad manufacturera que todavía sobrevive al auge textil obrajero de la colonia, perderá gradualmente el reducido mercado interno que conservaba por la importación de manufacturas que tendrá lugar en la costa; la economía serrana en su conjunto y en particular el sistema de hacienda, constituía un estorbo para el proceso de acumulación de la economía agroexportadora de la costa, estas haciendas se irán ampliando aún más en su extensión, merced a la expulsión de la población campesina, de tal forma que “el problema campesino” es transferido fundamentalmente al Estado.

Por otro lado, el despojo de las tierras del clero que eran entregadas a los administradores, generalmente partidarios del gobierno, propició un cambio en su estructura productiva, iniciando un perceptible proceso de transición a formas semicapitalistas en la sierra, y en las ciudades del centro y norte serrano surgieron incipientes industrias destinadas a producir para el consumo interno y en franca desventaja frente a la costa. Estas características no difieren mayormente por las delineadas en el conocido texto de Marx”…  la expoliación de los bienes eclesiásticos, la enajenación fraudulenta de las tierras fiscales, el robo de la propiedad comunal, la transformación usurpatoria practicada con el terrorismo más despiadado de la propiedad feudal y clánica en propiedad privada moderna, fueron otros tantos métodos idílicos de la acumulación originaria. Esos métodos conquistaron el campo para la agricultura capitalista, incorporaron el suelo al capitalismo y crearon para la industria urbana la necesaria oferta de un proletariado enteramente libre… ”25

Las características de la formación económico-social durante las primeras décadas de este siglo, presenta una variedad de relaciones de producción, una “hibridez”, siendo evidente el progresivo desarrollo de formas capitalistas de producción sin descartar la presencia de formas precapitalistas.

A partir de la revolución liberal, surgen los primeros millonarios en el Ecuador, quienes lograrán introducirse en el gobierno liberal y una vez instalados allí, iniciarán una “depuración” de las filas del liberalismo, de los elementos más radicales, cuyo epílogo trágico se da en 1912 con el “crimen de El Ejido”. En las circunstancias descritas, para el imperialismo, era absolutamente necesario que se diera el triunfo del liberalismo, era “una necesidad histórica”, toda vez que requería de mercados para su producción industrial, así como crear una estructura estatal, capaz de garantizar las inversiones de sus capitales. Para ese tiempo ya se encuentran instaladas en el país la “English Zaruma Gold Mining”, a esta le sucedió la “Zaruma Gold Mining Co. Ltda.”, luego vendrían la “S. Person and Son”, la “South American Development Co.”, dedicadas a la explotación de las minas de oro. La “The Guayaquil and Quito Railway Company of Ecuador”; la Ecuadorian Corporation Ltd.”. En 1914 se instalará la “Ancon Oil Campany of Ecuador”, y muchas otras. “… la revolución liberal, fue todo lo que pudo ser: Creación y consolidación de las bases políticas e ideológicas necesarias para el desarrollo del capitalismo ecuatoriano en el marco de la progresiva expansión del capital monopolista internacional… ”26

La falta de coherencia y estructuración de la burguesía ecuatoriana en aquellos momentos determinó una ruptura entre quienes participaron en la revolución de 1895. Las pugnas y “depuraciones” provocará enfrentamientos entre las dos alas del liberalismo que se formaron; unos exigiendo el cumplimiento de las reformas sociales, otros interesados en la consolidación del régimen y la apertura al capitalismo internacional; en esta fase irrumpe el pensamiento de José Peralta quien vaticina “…  el liberalismo quedará en deuda con las generaciones venideras si no se soluciona la situación del indio…  estacionarse o retroceder en el camino de la revolución, es obrar contra ella, aniquilarla y burlar las esperanzas de los pueblos… ”27

La burguesía comercial es quien lleva adelante el proceso luego de 1912, siendo su principal preocupación, lograr mejores condiciones para su actividad cerrándose así toda posibilidad de un proceso de industrialización en el País, sin propiciar mayormente la diversificación de nuestra economía, definida ya hasta ese entonces como de “desarrollo hacia afuera”. Los gobiernos que vendrán después, durante el periodo plutocrático 1912-1925, no significa otra cosa que la consolidación del orden liberal burgués y la decadencia de la Revolución. Esta burguesía volcada a la actividad agroexportadora y financiera, encontró los canales más propicios para acumular y obtener ganancias extraordinarias, a través de los bancos que emitían papel moneda sin el respectivo respaldo monetario y convirtiendo al Estado en uno de sus principales deudores, trasladando en última instancia el peso de la inflación y las funestas consecuencias de la devaluación monetaria, sobre las espaldas del pueblo que, liderado por un naciente movimiento obrero, recibirá su “baño de sangre” el 15 de Noviembre de 1922.

La crisis generada por aquellos años, no era sino “reflejo” de la crisis general del sistema, que provocó además el descenso en los volúmenes de exportación, fundamentalmente del cacao, así como la caída de los precios. En efecto en diciembre de 1920 se inicia la depresión: El quintal de cacao, que en marzo de ese año se cotizó a 26.76 dólares, bajó a 12.00 dólares en diciembre; en 1921 descenderá a 5.75 dólares por quintal. Los ingresos económicos que solventaban el presupuesto nacional descendieron violentamente: De “… 20’220.000 dólares en 1920 se redujeron a 9’360.000 dólares en 1921; a 10.600.000 en 1922 y a 7.580.000 en 1923”28. La situación se puso más conflictiva aún al descender la demanda de cacao, debido a que otros países como Brasil, Costa de Oro en África y otros, tuvieron un notable aumento en su producción, que les permitió competir en mejores condiciones en el comercio internacional; ello fue agravado con las plagas de la “monilla” y la “escoba bruja” que diezmó grandes plantaciones cacaoteras en la costa ecuatoriana. Los volúmenes de exportación son elocuentes”…  En 1916 – 1917 se exportó 1’079.252 y 1’008.767 quintales respectivamente; en 1923 bajo a 642.694; en 1924 a 663.159 y en 1929 a 356.212 quintales… ”29; con los precios en descenso, es fácil colegir la situación generada.

Ecuador, que había iniciado su transición al capitalismo por la agroexportación, es decir productor de bienes primarios orientados al mercado exterior, estableció la monoproducción, el monocultivo en abierta situación de dependencia. Un colapso de esta naturaleza resultó fatal, no sólo para el Ecuador sino para todos aquellos países con esta característica. Consiguientemente, esto trajo consigo el deterioro del sistema político sustentado sobre esa base. Las medidas que se adoptaron para “amortiguar” esta crisis pretendían traspasar los efectos a los sectores populares, que reaccionaron como ya se expuso y fueron masacrados.

Merece destacar que, si bien la burguesía costeña había logrado afirmarse en el poder, sin embargo no introdujo reformas radicales en la estructura económica y dejó intocado el latifundio; únicamente los bienes eclesiásticos fueron afectados, “… el Clero quedó al margen de esta entidad social en formación, porque su estirpe colonial le impidió marchar al ritmo de la naciente burguesía de Guayaquil. De suerte que la iglesia se redujo a la condición de institución terrateniente de la sierra… ”30. Se mencionó el carácter anticlerical de la Revolución Liberal, pero ello no quiere decir que eran ateos o materialistas, sino que utilizaban el “anticlericalismo” como arma en la lucha ideológica de la burguesía contra los latifundistas; al no haber liquidado el poder de los latifundistas, la burguesía tuvo que pactar finalmente con los terratenientes pues “…  si la burguesía liberal encontró finalmente a Dios, no había motivo para que la aristocracia conservadora, no hiciera las paces con el Diablo… ”31

Como se afirmó, la crisis de estos años trajo efectos múltiples y entre los afectados se encontraban también los inversionistas extranjeros y de manera especial los capitales norteamericanos, que exigían la debida protección de “sus intereses”, lo que en efecto se dará. La “Revolución Juliana” de 1925 representa la emergencia de la pequeña burguesía, que se había robustecido ostensiblemente bajo las reformas alfaristas, especialmente en la estructura ideológica; en esta oportunidad “la joven oficialidad”, abanderándose de las aspiraciones de la pequeña burguesía, ofreció combatir el predominio de la “tiranía bancaria”, efectivamente hizo aquello, pero no intentó acabar con dichos sectores y a la postre tal como sucedió en 1912, terminó por pactar con los adversarios, permitiendo tanto a la burguesía costeña, como a los latifundistas serranos, recuperar posiciones; obviamente que los “intereses norteamericanos”, actuarán veladamente en esta coyuntura.

Estando de presidente Isidro Ayora, va a tener lugar esta “convergencia” y de manera muy “oportuna” arribará al país la Comisión KEMMERER, dirigido por el Prof. Edwin Kemmerer “perito en organización bancaria” quien “…  vino con otros técnicos que lo eran en materia de monedas, de organización aduanera, en asuntos ferrocarrileros, en servicios públicos y administrativos, en técnica hacendaria y fiscal, etc.… ”32.

Es decir justo lo que necesitaba el Ecuador en tan álgidos momentos y “coincidiendo” con la implementación de la política del “Buen Vecino” que EEUU, ponía en práctica una vez que había resultado el triunfador absoluto de la I Guerra mundial. Estos técnicos “… magníficamente remunerados en 70.000 dólares, la comisión trabajó una serie de leyes: Ley de Bancos, Ley de Monedas, Ley Orgánica de Hacienda, Ley Orgánica de Aduanas…  Desde luego, muchas cosas resultaron mal estructuradas o aplicadas; las informaciones que tuvo a su alcance la misión indujeron al error y un técnico extranjero, difícilmente entiende la realidad nacional… la comisión aconsejó y estableció importantes entidades administrativas, SERVIDAS POR TÉCNICOS NORTEAMERICANOS: El Banco Central, Superintendencia de Bancos, Contraloría General de la Nación, Dirección de Aduanas, Dirección del Tesoro, de Suministros, de Ingresos, de Presupuesto, de Obras Públicas, de Estancos, etc.… ”33 (Lo destacado es mío).

Corroborando lo que anteriormente se dijo sobre la “convergencia” de los diferentes sectores en pugna, “…  a su debido tiempo, el directorio del Banco Central del Ecuador, nombró por unanimidad, presidente del directorio al Señor Don Neptalí Bonifáz (latifundista serrano) y vicepresidente al Señor Clemente Ponce (representante de la burguesía costeña). El señor Alberto Bustamante fue elegido Gerente del Banco y el señor Don C.B. SCHWLLST (norteamericano) fue reconocido como asesor…” 34 (lo de entre paréntesis, es mío). En tales circunstancias, a más de haberse restablecido la “armonía” entre las fuerzas en pugna al interior del país, el control norteamericano sobre nuestra economía, se asegurará de tener en sus manos los organismos de dirección bancaria, monetaria, aduanera y otros; es decir la dominación económica adquirió visos de “legalidad” ahondándose de esta forma la dependencia de nuestro país al capital extranjero que cada vez tenía mas injerencia sobre los asuntos internos.

Se ha sostenido que muchas de las acciones desarrolladas por esta misión Kemmerer, resultaron “positivas”, ello es así en la medida que limitó ostensiblemente los privilegios de la “tiranía Bancaria” de los financistas costeños, que utilizaban los bancos y al propio Estado como fuentes de enriquecimiento; sin embargo, ello respondía a la correlación de fuerzas existentes en la coyuntura descrita y es más, estaba dentro de los que a los EEUU, le convenía al promocionar, su nueva política para los países de América Latina; como consecuencia tenemos la afirmación de nuestra dependencia a la metrópoli del Norte.

En este contexto es donde se despertará en lo más lucido y avanzado de nuestra intelectualidad, inquietantes advertencias y enérgicas denuncias; muchos de estos pensadores rebasarán los marcos de la ideología liberal y se iniciará de esta forma la organización del movimiento obrero ecuatoriano. A ello contribuyó también el triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917 y la consiguiente difusión que de sus ideas  se realizará a nivel mundial. Luego de la experiencia de 1922, se llega a 1926, año en que se funda el partido Socialista Ecuatoriano, que años más tarde se transformará en el Partido Comunista del Ecuador -PCE-.

La afirmación de que elementos liberales abandonaban su “ideología” para abrazar las ideas socialistas, la posición del proletariado, se pone de manifiesto al revisar el programa y la declaración que aprueba la asamblea liberal reunida en 1923, que a pesar de ser “una declaración”, sin embargo permite establecer la existencia de una clara orientación progresista, que rebasa los moldes tradicionales y que incluso algunos han creído ver “adopciones socialistas” en los puntos aprobados; así se declaraba por ejemplo: Guerra al caudillismo, militarismo y al imperialismo que crean gobiernos de fuerzas y opresión contrarios a la dignidad humana; expedición de leyes que reglamenten el trabajo, especialmente de mujeres y niños, evitando las enfermedades para ellos en fábricas, talleres y minas; legislar sobre huelgas, paros, tribunales de conciliación, brindar habitaciones baratas e higiénicas a quienes requieren y legislar sobre el inquilinato; seguro a los obreros; médicos para la ciudad y el campo, legislar sobre utilidades a que tienen derecho los trabajadores, reconocimiento de los hijos ilegítimos y beneficio de herencia, legislar  derechos al hombre como a la mujer; liquidar el latifundio e iniciar la reforma agraria, intervención del Estado en la regulación de precio de víveres, etc. (Ver anexo Nº. 2)

El haber destacado este hecho, se justifica plenamente “…  mucho se ha ensalzado el programa expedido por la Asamblea liberal reunida en Quito en 1923, por haber, merced a la influencia de las ideas socialistas y a la lucha de los sectores más avanzados de nuestro pueblo, incluido principios progresistas de justicia social y haber propugnado la Reforma Agraria. PERO POCO SE HA DICHO SOBRE LA HISTORIA DE ESE PROGRAMA. La verdad es que esa asamblea no hizo otra cosa que aprobar sin enmiendas de ninguna clase, el proyecto que vino desde Cuenca, suscrito por decenas de firmas de liberales de esa ciudad PRESIDIDOS POR LA DE (José) PERALTA, que es el que dirige su elaboración y lo redacta… ”35 (Lo destacado es mío).

La “revolución Juliana” se inscribe en este contexto, Peralta es un ferviente luchador junto a los sectores que reclaman un verdadero cambio político, social, económico, pero que verán frustradas sus aspiraciones, debido a la coyuntura que se dio, la misma que ha sido expuesta. 

La debilidad y la falta de experiencia de quienes lideraron la “revolución Juliana” les llevará a tranzar con la oposición y se dará la “convergencia”, ante lo cual muchos no estaban de acuerdo y lanzarán furibundas críticas, José Peralta es uno de ellos y en la Presidencia de Isidro Ayora -1926- será desterrado. Es en Panamá en 1927 en donde escribirá “LA ESCLAVITUD EN AMÉRICA LATINA”, en donde muestra su posición antiimperialista, como ningún liberal de aquella época, denunciando la penetración imperialista en el Ecuador y en América Latina, con asombrosa claridad y radicalidad, anunciando lo que luego será, objetivo fundamental en la lucha popular.

____________


21 - Ibidem. Pag.30
22  - ESTRELLA, Veintimilla Pablo. Op. Cit. Pag. 218
23  - GUERRERO, Rafael. “Los Ingenios en el Desarrollo del Capitalismo en el Ecuador 1900-1654”. Ponencia al segundo encuentro de Historia y realidad económica y social del Ecuador. Memorias Tomo I.IDIS. U. Cuenca 1978.pag.527
24 - ESTRELLA, Veintimilla Pablo. Op. Cit. Pág. 223
25 - Citado por Agustín Cueva en “El Desarrollo del Capitalismo en América Latina” Op. Cit. Pag.69
26 - MOREANO, Alejandro. “Capitalismo y Lucha de Clases en la primera Mitad del Siglo XX”, inserto en “Ecuador: pasado y presente” Fac. CC. Económicas U. Central Quito 1976, pág. 140
27  - Citado por Oswaldo Albornoz en “Semblanza de José Peralta”. Edit. Rumiñahui, Quito 1960. Pág. 16-31
28 - CUEVA, Agustín. “El Proceso de Dominación Política en Ecuador” Op. Cit. Pag.17
29 - ESTRELLA, Veintimilla Pablo. Op. Cit. Pag.235.
30 - CUEVA, Agustín. “El Proceso de Dominación Política en Ecuador” Op. Cit. Pag.10
31 - MOREANO, Alejandro. Op. Cit. Pag.139
32 - VILLAVICENCIO, Augusto. “Historia del Ecuador: La República” 2da. Edic. Imp. Nueva Luz, Guayaquil 1977, pag.287
33 - Ibidem. Op. Cit. Pág. 287-288
34 -  CARBO, Luis Alberto. Op. Cit. Pág. 128
35-  ALBORNOZ, Oswaldo. Op. Cit. Pág. 33-34