martes, 27 de agosto de 2013

3. EL PENSAMIENTO SOCIAL ECUATORIANO

3 EL PENSAMIENTO SOCIAL ECUATORIANO

Hablar del Pensamiento Social Ecuatoriano y su desarrollo a lo largo de nuestra Historia, significa necesariamente adoptar ciertos criterios de periodización, de etapas a lo largo de las cuales ha surgido. El pensamiento de los hombres refleja la realidad dentro de la cual se desenvuelven y se encuentran inmersos, la estructura o fases de un sistema, en una sociedad determinada. Para su estudio, no hay que descuidar la naturaleza del discurso, de las ideas vertidas, de sus formas de relacionarse con otras y fundamentalmente el interés político que lleva implícito.

Todo pensamiento es el reflejo de cómo una determinada clase social o determinados grupos interpretan el momento histórico en el cual viven, así como los intereses que los animan, es por ello que partimos de la periodización histórica existente y aceptada en nuestro país, puntualizando eso si que el pensamiento de los hombres siempre aflora en una multiplicidad de formas, lo cual hace aún más interesante este estudio.

Indicios del quehacer cultural anterior a la conquista española, realmente existe muy poco en nuestro País, salvo ciertas expresiones netamente indígenas que pese a la feroz dominación a la que fue sometida la población nativa, nos ha llegado más por tradiciones que por pruebas y documentos. Así tenemos aquella célebre expresión indígena que fuera pronunciada a raíz de la muerte de Inca Atahualpa “CHAUPI PUNCHAPI TUTAYACA” – ANOCHECIÓ EN LA MITAD DEL DIA… ! – magistral síntesis de un hecho que provocó el sepultamiento de toda una cultura y la imposición de una nueva en estas tierras, pero en decadencia en Europa. Igualmente se conserva una poesía de origen Quichua y que, según se dice, fue pronunciada por el Cacique de Alangasí, la misma que constituye una elegía a la muerte de Atahualpa:

 “…  Imachinata           Y por qué no he de sentir     
 Mana llaquisha           Y por qué no he de llorar
 Ñuca llactapi               Si solamente extranjeros
 Shucta ricushpa          En mi tierra habitan ya… … ”36

Es evidente que el espíritu de la composición aparece como auténticamente Quichua, no así su traducción y sentido poético que se nos presenta profundamente influenciada por el Castellano. Sin embargo, la expresión aborigen ante un hecho real y de tanta trascendencia, no puede ser desmerecida y la significación de dichas expresiones, encierran un profundo contenido, por donde se lo analice, expresando el desconsuelo, la frustración e impotencia ante la brutal dominación a la que se verán sometidos.

Durante el llamado periodo colonial, se ha dicho que la “civilización” penetró con los frailes y no con los directos conquistadores -guerreros- y esto era obvio pues, estos guerreros, salvo poquísimas excepciones, eran gente sin ninguna preparación, analfabetos, delincuentes indultados, vagabundos, hijodalgos, gente sin arte ni oficio; entre las excepciones, tenemos a Cieza de León que escribió un libro titulado “Crónica del Perú”, así mismo La Gasca, Cabello de Balboa, entre otros. Entonces fueron los frailes, los clérigos, los hombres más ilustrados, los cuales se caracterizaban por su fanática religiosidad; así llegaron las congregaciones religiosas: Los Franciscanos, los Mercedarios, los Dominicos, los Jesuitas, que se consideraban los “soldados de Cristo” y otras que cumplirán un papel preponderante en la dominación ideológica y cultural, que cortó en seco toda manifestación de un desarrollo cultural autóctono, suplantándolo por una cultura en donde el sentimiento religioso y fatalista será la característica de los poetas, escritores, pintores, escultores del periodo colonial; así tenemos la figura de Fray Gaspar de Villarroel, Jacinto de Evia, Caspicara, Miguel de Santiago, Pampite, etc.

Hecho de trascendental importancia durante el periodo colonial, constituye la llegada de los académicos franceses, Luis Godin, Pedro Bouguer y Carlos María de La Condamine quienes ejercerán una profunda influencia y de la cual se nutrirá fundamentalmente Pedro Vicente Maldonado, geógrafo ecuatoriano que asombró al mundo con sus conocimientos. Igualmente surge la figura del Padre Juan de Velasco que escribió su famosa “Historia del Reino de Quito”, obra que pese a todas las limitaciones que se la pueda atribuir, constituye un documento importantísimo que rescata una serie de hechos que no habrían sido conocidos a no ser por ella.

La aparición del P. Juan Bautista Aguirre, también es un hecho destacado, gran filósofo, teólogo y pensador que ejercerá una gran influencia, al punto de que Eugenio Espejo llegará a considerarse y se declarara discípulo del P. Juan Bautista Aguirre. Indiscutiblemente que el pensamiento de Eugenio Espejo constituye un capítulo especial que merece ser estudiado con detenimiento y a profundidad, su obras son muy numerosas: “El Nuevo Luciano”; “Primicias de la Cultura de Quito”; “Marco Porcio Catón”; “La Ciencia Blancardina”, son entre otras el reflejo de su gran capacidad y valía. Su posición rebelde y científicamente fundamentada, lo han colocado entre uno de los primeros y principales en su género, no sólo a nivel del Ecuador, sino de América Latina; su vocación libertaria, su anhelo en la superación y engrandecimiento de su patria fue el sello característico de sus obras. “… un día resucitará la Patria” decía Espejo; pero los que fomentarán su aliento y los que tratarán de mantenerla con vida, sin duda no serán los que habiendo pasado las tres partes de sus años en pequeñeces, no están para aplicar sus facultades a estudios desconocidos y prolijos: serán esos muchos que hoy frecuentan las Escuelas con empeño y estudiosidad… ”37

En una sociedad fanatizada al extremo por una embrutecedora religión, que haya surgido un pensamiento de la talla de Espejo es altamente indicativo del esfuerzo que significó llegar a ese nivel, a ese logro que lo ubica como uno de los más importantes precursores de la independencia no solo del Ecuador sino de América Latina.

La influencia de su pensamiento abarcara toda una época; prueba de lo que se afirma constituye, a no dudarlo, la figura de José Mejía Lequerica, célebre por su intervención en las Cortes de Cádiz; allí tenemos también la figura de los próceres de la independencia: Juan Pío Montúfar, Quiroga, Morales en Quito; José Joaquín de Olmedo en Guayaquil, autor que también constituye un capítulo especial, dentro de nuestra Historia.

Por esta época ya es latente el surgimiento de ideas liberales, reflejo de ello es el pensamiento de Vicente Rocafuerte, autor de obras que suman 16 volúmenes en total; entre otras merecen citarse: “Ideas necesarias a todo el pueblo independiente que quiera ser libre”; “Bosquejo ligerísimo de la Revolución de México”; “Ensayo sobre tolerancia Religiosa”; “Ensayo sobre Cárceles”; etc. Así afirmara: “… he dirigido mi atención y mis estudios a los derechos del hombre, a la soberanía del pueblo y a los límites de la autoridad temporal y espiritual; a los deberes de los gobernantes y a las cuestiones que interesan a los ciudadanos… ”38, frases en donde claramente se puede apreciar la orientación liberal de su pensamiento, la aspiración de lograr la separación de la iglesia del Estado, constituyendo una crítica al sistema económico, político y social vigente.

Esta era una de las tendencias del pensamiento ecuatoriano en los albores de la República y que se corresponde con la nueva correlación de fuerzas existentes a nivel interno del país, marcando el modelo económico que emergió a raíz de la República y al nuevo carácter de dependencia en que en se colocó el país.

En este periodo la figura de Pedro Moncayo destaca nítidamente: editor de “El Quinteño Libre”, periódico que se constituyó en el portavoz de una tenaz oposición al militarismo extranjero que se instauró en el país, allí escribió con el seudónimo de JUNIOS. Periodista vertical y profundamente convencido de su ideal, escribió también obras periódicas como “El viejo Chihuahua”; “La Linterna Mágica”. A más de esta cualidad, fue escritor e historiador de reconocidos méritos allí esta su obra “Historia del Ecuador”; en este punto hay que destacar la presencia y la gran influencia que desplegó el inglés liberal Coronel Hall, inspirador de esta corriente y activo propagador de estas ideas que cierto día amaneció ahorcado y desnudo… acusado de formar parte de la sociedad “El Quiteño Libre” y de ser su redactor principal.

Pero el clero no había desaparecido y su influencia era casi total, por no decir lo menos, en lo que respecta a la Sierra, en donde desde hace tiempo atrás estaba concentrado el poder político y económico, este último que gradualmente irá perdiendo campo frente al sector de la Costa. Aquí destaca la figura de Fray Vicente Solano que será determinante y utilizará los mismos medios que el liberalismo emergente: la prensa. Escribió periódicos como “La Escoba” título muy decidor; “El Eco del Azuay”; “Telescopio”; “La Alforja”, a través de los cuales entablará una abierta lucha contra las ideas liberales, “ateas y masones”. Su influencia será determinante en algunos pasajes de nuestra Historia, tal como lo refleja el triste final de la poetiza Dolores Veintimilla de Galindo, quien escribió una Necrología, criticando la muerte del indígena Triburcio Lucero a manos de Clero, así dirá “...pronto una generación más civilizada y humanitaria que la actual, vengan a borrar del código de la Patria de sus antepasados, la pena de muerte… ”39, expresiones muy mesuradas, pero que para aquella época fue argumento más que suficiente para que se desate en contra de ella todo el odio del Clero.

Fray Vicente Solano fue el principal instigador del hostigamiento y persecución de la poetiza que ante semejante acoso y aislamiento que sufrió, se suicido. “Los menos osados la aconsejaban que dejase de moralizar, porque la obligación de la mujer, no era escribir en los periódicos, sino atender a las faenas domésticas… ”40.

Un hecho se hacía palpable, la omnipotencia del clero comenzaba a ser cuestionada y en este contexto, en el que el predominio de la iglesia y el fanatismo religioso estaba acosado por las ideas liberales, emerge la figura de “El Santo del patíbulo”, Gabriel García Moreno, personaje que logró centralizar todo el poder eclesiástico a su favor, y que recíprocamente, devolvió con creces los favores recibidos, al punto de haber sido postulado para la canonización por la entrega y consagración que hizo del país al “Sagrado Corazón de Jesús” y la firma del Concordato con la Santa Sede. Los jesuitas, que habían sido expulsados por el “hereje” Urbina, retornarán al país, entrando a desempeñar un papel preponderante, de esta forma la dominación ideológica, política y económica de la iglesia, será legalizada incluso en la misma constitución.

Es en estas condiciones que la presencia de Juan Montalvo, constituye un hito trascendental en la historia de nuestro país y del Continente. El “zambo” como se lo califico despectivamente, inicio su combate en las páginas de “EL COSMOPOLITA”. El periodo de inestabilidad que se vivió previo al ascenso del poder de García “El Grande” Moreno, puso en peligro incluso la nacionalidad ecuatoriana, que estuvo a punto de disolverse, y en este aspecto, la mano férrea y enérgica del “jefe espiritual” del “vengador y mártir”, es reconocida; sin embargo García Moreno, abusó de la extralimitación del poder de la que hizo gala en su administración, pero también destaca la gran labor educativa que desarrolló aunque de carácter conventual; hecho negativo también constituye el haber ofrecido como protectorado al Ecuador de Francia –las cartas de Trinité-.

La tiranía con la que gobernó lo convirtió en centro de veneración por un lado y de abierta lucha y combate por otro; no solo fue Juan Montalvo el que lo combatió, sino también lo fue Julio Zaldumbide, quien publicó una serie de folletos condenando la política de García Moreno y con una clara tendencia liberal. Al igual que Montalvo, él mismo que tuvo que salir desterrado; anduvo por varios países de América Latina y luego por Europa, nutriéndose de nuevas ideas que configuraron más aún su gran capacidad y formación, pero al mismo tiempo adquirió una dolencia en una de sus piernas que le valió para ser calificado despectivamente como “el tullido”.

García Moreno, no sólo fue el enérgico y tirano Gobernante, sino que fue un político sagaz y con importantes conocimientos en diversas ramas del conocimiento humano, incluso llegó a componer unos versos y que según el mismo, estaban dedicados al “CosmoPOLLINO”; así dira: “… ya tras tanta fatiga y largos años / Regresar de cuadrúpedo a su tierra / Quien yéndose en dos pies, volviéndose en cuatro /…  Y vio por fin dormido en una pata / Un gallo Oh maravilla! y el tal cuento / CON SU PATA DE GALLO así remata… ”41. La polémica entre Montalvo y García Moreno reviste caracteres muy particulares, dada la formación y capacidad de los mismos, situación esta que permite comprender el carácter antagónico de esa lucha que llevará a Montalvo a expresar, luego de la muerte de García Moreno: “Mi Pluma lo mató”.

Montalvo escribirá entre otras, las siguientes obras que dan muestra de su gran capacidad y talento: “Los Siete Tratados”; “Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes”; “Geometría Moral”; “La Dictadura perpetua”; “Las Catalinarias”; “La Mercurial Eclesiástica”. García Moreno había argumentado que gobernaba durante esos 15 años “por la fuerza de las circunstancias”, lo cual será rebatido por Montalvo que afirmó “… la gran circunstancia de los pueblos es la libertad; la de los hombres el honor: oscurantismo, tiranía, servidumbre, son malas circunstancias… ”42

Durante su permanencia en Europa, pudo empaparse de las nuevas corrientes que habían surgido en esos países a nivel de lo económico, político, social y cultural; es así como demostrará sus simpatías por LA INTERNACIONAL; al decir: “…  La Internacional, es una sociedad política socialista, que lleva al extremo los principios liberales a la cual nada le importaría el medio, cualquier que fuese, de derrocar las dinastías y levantar la República social… ”43. La proximidad de Montalvo hacia profundos cambios en su pensamiento, se pueden apreciar en sus expresiones, pero en todo caso sin exagerar se ha dicho que mientras Montalvo fue la pluma, Alfaro fue la espada del liberalismo 44.

En este mismo esquema merece citarse a Juan León Mera, a Juan Benigno Vela, a Pedro Fermín Cevallos, Juan Murillo Miro, Roberto Andrade, Celiano Monge, Manuel María Pólit, Benigno Malo, Honorato Vásquez, Antonio Borrero y Cortazar –“el Catón Azuayo”-, Pedro Carbo, Antonio Muñoz Vernaza, Manuel J. Calle, Federico Proaño, Remigio Crespo Toral y tantos y tantos autores más; unos poetas, otros estadistas, políticos, periodistas, historiadores, prosistas; unos auténticamente liberales, otros directamente influenciados por el catolicismo y una religiosidad elocuente, alineados en el partido Conservador o “ultramontanismo” como se los calificó.

Podría afirmarse que en el periodo anterior a la revolución liberal de 1895 aquí en el Ecuador, era un “hervidero” de ideas a favor y contra la situación imperante; el conservadorismo, los terratenientes por conservar su poder y situación que veían tambalear así como el omnímodo poder de la Iglesia que se veía amenazado por los irrefutables argumentos que esgrimía el liberalismo que pugnaba por una plena identificación del poder temporal y espiritual y su correspondiente separación. La experiencia histórica vivida en otros países no podía dejar de repetirse en el nuestro y es así como la lucha librada por el liberalismo, en su ascenso hacia el poder adquirió los ribetes de un anticlericalismo sin cuartel… Anticlericalismo sí, pero no irreligiosidad y esto es importante destacarlo para el análisis posterior. La burguesía en tales condiciones, como ya se dijo, “adoptaba la representación del interés nacional” lo que aparentemente se presentaba así, pero los posteriores acontecimientos van a determinar el verdadero carácter del liberalismo y sus directos beneficiarios.

A más de estos hechos, la creciente influencia y difusión del pensamiento del iluminismo francés, ejercerá notorio impacto en nuestros autores de la época. Será en medio de toda esta experiencia, de todo este “numen” en que se va a nutrir el pensamiento de José Peralta, quien sufrirá una serie de cambios y transformaciones en su pensamiento, producto de la influencia del entorno y las corrientes que se manifestaron en su tiempo.

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36 - Citado por BARRERA, Isaac en “Historia de la Literatura Ecuatoriana” Edit. LIBRESA. QUITO 1919, pág. 230
37 - Ibidem.pag.236
38 - Idem. Pags. 648 - 649
39 - Ibidem., pags.681-682.
40 - Ídem. Pag.682.
41 - Ibidem. Pág. 709.
42 - Ibidem. Pág. 739.
43 - MONTALVO, Juan. “Paginas Inéditas”, Citado por Julio Ochoa C. en “SEMBLANZA DE JUAN MONTALVO”. Edic. Octubre, Machala 1982, pag.10.
44 - Quizá con la lectura de este trabajo, se podría ampliar un poco más esta consideración, habida cuenta de que a mi juicio, José Peralta constituye el más importante exponente de la ideología liberal en el Ecuador.


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